MANDELA NO ERA UN IMBÉCIL

Mañana 452: Levantarse, preparar café, abrir las ventanas, y escuchar una canción para poder soportar la insidiosa proclama oscura de los días[1]. De regreso a la habitación, un beso, un abrazo tibio, un rezo no católico, más profundo, un gesto de esperanza en medio del maléfico noviembre, en medio de la catástrofe de 2012.

Amanezco. ¿Qué carajos es eso de la esperanza?, me pregunto mientras me visto, y algo del cuadro de los troncos resecos en la sala, me grita: ¡Esto es la esperanza, idiota, esto! Dejo de vestirme, miro alrededor, y es verdad, ahí está la esperanza: una mañana azul o gris, un café, algo de música, Bogotá, Colombia.

07:48 a.m. La oficina está normal. Otro café. Revisión de los medios, no de todos, para ver cómo está comportándose el país. El representante a la Cámara Iván Cepeda ha puesto una cita en su cuenta de twitter. Dice: El consejo de Mandela a los negociadores de paz: “No hay que apelar a su razón, sino a sus corazones”. Café, urgente un café y un cigarrillo. Ascensor rápido y a la banquita de madera de los solitarios. Yo leí alguna vez el libro El sentido de lo Humano, de Humberto Maturana. Allí el autor hace una marcación diferencial entre lo racional y lo sensato. ¿Cómo es eso? Si se trata de ver y encontrar salidas a la guerra, escribe, lo acertado no es abordarlas desde la razón, sino desde la sensatez, entendiendo que si se intenta desde la razón, es decir, al preguntarse quién la tiene y quién no, el asunto se torna irresoluble porque cada una de las partes en contienda la tendrá en algún sentido, contrario a si se busca desde lo sensato que, al no preguntarse por quién tiene o no la razón, cambia la pregunta y la configura en el sentido de cómo queremos convivir.

¿Qué necesitamos para poder convivir? ¿Cómo construir espacios y lenguajes que puedan generar las garantías de Convivencia en todos los aspectos y niveles?Wittgenstein decía: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo, y es cierto.

La cita usada por Cepeda dice mucho, y las redes sociales, a veces, funcionan mucho. Mandela no era un imbécil, y hay que tomar en serio su consejo. Y por ahí entre bajar la cabeza y levantarla sin saber para qué, se me cuela Ernesto Sabato, que nunca usó las redes sociales de hoy, pero muchos de sus adeptos, lo han puesto a rodar por la autopista de la información: el argentino escribía: lo fundamental en la existencia del hombre no está determinado por lo racional, sino por sus emociones, y como Mandela, tenía y tiene razón.

Clarísimo: el arte es imprescindible, y debe aparecer siempre, en todos lados, incluidas las redes sociales, y hay que estarlo revisando siempre para poder revisarnos en él, en su lenguaje subversivo y reivindicador que nos pone ante un espejo en donde nos vemos de cuerpo completo, con lo que somos y con lo que no.

Lo recuerdo: quien me habló hace un tiempo de la obra de arte como espejo, fue la poeta antioqueña Piedad Bonnett, nacida en Amalfi, el municipio de Antioquia en donde nació también, por ejemplo, alias Mono Leche. Amalfi: municipio que ha tenido que sobrevivir a la violencia guerrillera y paramilitar, y que ha sido capaz de acunar en su historia a una poeta y a un delincuente de la peor calaña. A veces pasa. Los municipios son como las calles oscuras que, como decía Cortázar, favorecen en dosis iguales al amor y a la delincuencia.

Acotación: Bonnett no es sólo poeta, sino que también es dramaturga. Su obra de teatro “Algún día nos iremos”, que se reestrenó hace unos meses en la sede del Teatro Libre de La Candelaria, trata de la violencia, de la desintegración social externa e interna que causa la guerra. Piedad es una mujer delicada. La fuerza está en sus textos, y en su mirada cuando piensa en su infancia y me lo cuenta. Al preguntarle sobre las expectativas de este proceso que está iniciando entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, me dice que ella siempre ha creído en el diálogo como forma de solución de los conflictos y que tiene mucha esperanza en que todo salga de la mejor manera. Ella, una mujer dedicada a las letras en tiempo completo, como muchas otras personas que se mueven en el difícil mundo de las artes en el país, coincide en algo: hay que apostarle a la esperanza.

Flash Back. Noche. Teatro Libre. Alejandro Gómez, estudiante de actuación de la escuela del Teatro Libre de Bogotá, me respondió la pregunta: los colombianos tenemos el deber de pensar con esperanza en este proceso, me dice sentado en la mecedora que hace parte de la escenografía de la obra de Piedad Bonnet justo en la sala que diseñó el arquitecto Simón Vélez. Contundente. Alejandro no ha cambiado mucho. Hace un tiempo lo entrevisté acerca de otra obra, Penas y Cadenas, sobre la situación gravísima de las cárceles en el país, y aquella vez me habló directo también sobre la violencia: a quienes vivimos en Bogotá nos cuesta entender que las regiones también son el país, y muchas veces lo olvidamos.

No puedo subir a la oficina sin ponerme otro cigarro. Listo. Encendido. Quienes decidieron moverse en la avenida rota de la cultura del país y luchan a diario para no caerse de bruces en el hueco, siempre tienen algo que decir sobre la paz, y hay que darles la voz. Por eso, antes de que se vaya a su semana de vacaciones, me fui a la 93 a preguntarle qué pensaba sobre el tema a Marianne Ponsford, la directora de la revista Arcadia. La amabilidad en ella rebasa la timidez que nunca se le va del todo. Suéter negro de algodón y sonrisa siempre. Me recibe, y me da café. Ya sentada, micrófono en mano, me responde la pregunta: Todos tenemos el deber de tener esperanza, y yo la tengo/ sería irresponsable, como ciudadano, no celebrar el inicio de conversaciones entre el gobierno y las Farc/… los filósofos están refugiados en la academia, y aunque hay honorables excepciones, muchos parecen no tener interés en pensar el conflicto y le dan la espalda al país. Antes de despedirnos, me habla de La Sirga, la película de William Vega. La mejor película colombiana, de lejos, me dice. El manejo sutil del tema de la violencia en esa película es otro espejo del país. Le agradezco y salgo.

Sigo con el café casi terminado, y qué carajos, me enciendo otro cigarro. Otro que se me viene a la cabeza en esta especie de tertulia armada con recopilaciones es Michel Wieviorka, el sociólogo francés a quien entrevisté en la embajada de Francia. Buen manejo del español y buen genio. Él es un teórico, y a diferencia de Marianne Ponsford quien me advirtió que no tenía la auctoritas para hablar sobre el tema y que lo hacía como ciudadana, habla como académico: el conflicto es la relación entre actores, una relación institucionalizada que permite  a las personas dar sus puntos de vista, pero que no lleva a nadie a matar a nadie. Y cuando dentro de ese conflicto no es posible negociar, es decir, cuando no se respeta el punto de vista del otro, allí nace la guerra.

Así van las cosas a estas alturas. Alturas que más bien son la mitad de la escalera. Faltan todavía peldaños, pocos, pero faltan. Y habrá que engrasar muy bien las piernas para el resto. Listo. Si no subo a la oficina ahora, tendré líos. Pongo el cigarro en el vaso plástico ya sin café. Entro al edificio y tomo el ascensor. Coincido con una empelada de la secretaría de Educación que va al cuarto piso. Ella me mira y me sonríe. No tiene otra opción. Le contesto mirándola. Ella se baja y yo sigo. Un piso más, y se abre la puerta metálica. Paso la recepción y vuelvo a la oficina.

Pensamiento 97: yo sé que hay sectores que, vaya a saber por intereses de qué tipo, no creen en el proceso, y están en su derecho. Cada uno busca la savia que lo nutra a su manera. Retuiteo a Iván Cepeda, multiplico el mensaje. Mandela no era un imbécil. Esta cita me abre las puertas a una reflexión sobre el proceso de paz que se ha iniciado en el país, y me motiva a seguir buscando y buscando respuestas, abriendo  diálogos con la intención de poder llegar, algún día no muy lejano, a poner airoso el mantel de la próxima cena esplendorosa lejos de las actuales ruinas con su polvo.


[1] Hoy, sonó, A quién de Alejandro Filio

Trolling grupal en la quinta internacional

Nosotras decimos: La quinta internacional solo puede levantarse en la red.

Ahí donde Facebook es el tercer país del mundo. Donde no hay etiquetas y en cambio,  condiciones de uso que nadie lee. Donde el amor realmente solo es una palabra. Donde la aprobación significa un clic del maus. Donde  nos amistamos con desconocidos y nos enemistamos con conocidos. En la web oscura de autodefinidos nerds donde gobiernan los hackers, donde nacionalidad, color de piel y sexo se diluyen en el HTML, somos hyperlinks en un tiempo hyperlink.

Por eso decimos: la quinta internacional solo puede levantarse en la red.

Dentro de los muros del tiempo hyperlink se desarrollan utopías de un socialismo antiguo y premarxista. El pensamiento hegeliano de progreso se ha esfumado, la observación altiva de la historia a abdicado. Repensensarse a partir de la revolución tecnológica, implica representar una concepción líquida de tiempo y espacio. Por ejemplo: sentarse en el escritorio berlinés escuchando la radio boliviana. Hoy todos deben ser anarquistas. El internet significa libertad, desorden, un hablar y escribir sin control, por lo menos en el estado ideal.  La web libre nos permite encontrar nuevas ideas simple y rápidamente, ideas frente a las cuales comúnmente existen muchos prejuicios. Las estructuras de poder dadas son puestas crudamente en entredicho a partir de ese desarrollo – la reacción es, en nombre de la seguridad y la justicia-, la imposición de límites. Los pacos ya están ahí, pero nosotras exigimos W-lan para el mundo entero. La red no debe ser colonizada, nos pertenece a todos.

Por eso decimos: la quinta internacional solo puede levantarse en la red libre.

Sobre todo somos seres redactados en el idioma de la web. Nuestra subjetividad se expresa con palabras e imagines, en decisiones estéticas que citan el inconciente colectivo. Las ansias secretas de las personas se encuentran online.

La red nos da la opción de cortar a medida la minoría a la que pertenecemos a nivel mundial, siempre conectada, a menudo solitaria, como activista para la difusión de contenidos. En el anonimato de nuestros avatares no necesitamos adecuarnos a la opinión mayoritaria -atrás, adelante, al lado, a tu lado. Arriba, abajo, lady bum-. Así pueden romperse mejor estereotipos.

De ahí que la manera de escribir más consecuente sean los blogs. Bloggers son Internet-nihilistas concientes. Su actitud de “cero comentarios” es una estrategia positiva para ignorar el mainstream y la existencia editorial de Bertelsman y Pinguine. Los productos de Berstelman deberían ir marcados como las cajetillas de cigarrillos con la leyenda: “Atención: La pseudocultura que vendemos, puede producir daños ideológicos graves”.

Por eso decimos: la quinta internacional solo puede salir de espacios libres en la red.

Estamos perdidos en la estética de la superficie. Ese también es un problema de los partidos de izquierda y de las instituciones que se refieren superficialmente  a la iconografía de izquierda, más preocupada de honrar la nostalgia,  que de promover maneras de interactuar. Símbolos donde lo más importante es rojo. Rojo y con barba. Con mucho gusto en bolsa de yute con la cara del Che. Hoces y martillos. Y eso que el proletariado trabajador ha sido substituido por un proletariado de teclados y su oferta de servicios, que preferiría ingresar a un chat en inglés global, que afiliarse a un sindicato. ¿Pero dónde está el lobby internacional para los trabajadores de la red? ¿ por el salario mínimo para librepensadores, que quieren apuntalar las estructuras democráticas?

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El otoño en Pekín

Siempre viví lejos del mundo. Un pueblo perdido en un país perdido en el que las librerías estaban llenas de útiles escolares, revistas de moda y tal vez algún bestseller. Una vez, por equivocación, llegó a una de esas librerías “El otoño en Pekín” de Boris Vian. Mi papá lo compró inmediatamente. Lo trajo a casa como si fuese una rareza. Era en realidad una rareza doble: por un lado se trata de una novela tan estrafalaria que ningún editor mojigato y pesetero hubiese publicado en estos días; por otro lado, me es imposible imaginar que enrevesada confusión llevó ese libro a aquellas vitrinas repletas de sacapuntas, colores, cuadernos, Stephen King y Hello Kitty. Yo me maravillé con aquellas páginas y me fui junto al protagonista en un autobús absurdo, a ese otoño inexistente y sin Pekín.

Nada había en las bibliotecas de aquel borde del universo más que libros a punto de volverse polvo. Reliquias antiquísimas que se iban llenando de comejenes. Eran buenos libros, sí, pero ninguno superaba la fecha de fundación de la biblioteca. Nada era nuevo, como si la literatura fuese cosa de otros tiempos.

Ahora vivo en otro borde. En un país en el que se habla una lengua diferente a la mía. Hay libros por todas partes a los que yo no tuve acceso hasta que no domé este alfabeto cuadriculado. Y aún así, sigo prefiriendo leer en alguna lengua de alfabeto latino. Todavía hoy no tengo acceso a esos libros porque no he “domado” a la economía. Vivo en un borde económico en el que no puedo comprar todos los libros que quiero leer.

Por todas estas razones, pocas veces he comprado libros. Mi biblioteca invisible esta compuesta por préstamos y robos. Antes estaba llena de fotocopias. Ahora son PDF legales o ilegales que merodean por el ciberespacio. O libros que tomo en préstamo de una espléndida biblioteca pública en la que estoy registrada y de la que soy adicta. Conmigo las editoriales y los escritores sólo ganan una lectora. Fanática, apasionada, adoradora, pero que no retribuye económicamente a nadie. Pero un lector más, ¿a quién le interesa? Tal como están las cosas, poco importa captar lectores, lo que interesa son compradores. Hace unos meses hubo un escándalo en la prensa de habla hispana debido a que una escritora española de cierta fama se quejó públicamente de que su libro había sido “bajado” de Internet de manera ilegal muchas más veces de lo que había sido comprado. Las reacciones no se hicieron esperar, pero yo suscribo la de aquellos que señalaron la poca importancia que le dio dicha escritora a la cantidad de lectores que la leyeron y que de otra manera no lo hubiesen hecho.

Porque da posibilidades de leer a quienes de una manera u otra no la tienen, yo alabo el flujo de información a la que se puede tener acceso desde cualquier borde, baste tener un cable conectado a la red. Si no fuese por ese fluir de la cultura a través de sitios sin fines de lucro, pero también a través de páginas ilegales, yo casi no leería. No podría comprar más que un libro o dos. Si no fuese por un amigo “robinhood” literario, yo no estaría al tanto de nada. Si no fuese por esa biblioteca o aquella otra, yo seguiría lejos del mundo. Pero que yo me acerque al mundo a nadie interesa. No representa una ganancia ni para unos, ni para otros.

Y mejor no hablemos de música. Mientras escribo escucho una banda llamada Chinawoman de la que nunca hubiese tenido noticias sino es porque alguien la puso en su muro de Facebook y yo pude seguir escuchándola a través de alguno de los pasadizos de la red.

A través de esos pasadizos me voy a ese otoño y a ese Pekín que fueron una rareza en aquel pueblo perdido de aquel país perdido en el que viví gran parte de mi vida.

Te <3

Un amigo boliviano me preguntó recientemente: Por qué quieres ir a este país-no país? Es su visión de Bolivia. Claro que Bolivia es un país, como lo son Alemania, Camerún o Tailandia, con su carácter particular. Sin embargo queda la pregunta: Por qué quiero ir allí? Dificil encontrarle palabras. La historia empezó hace mucho, a mis 16 años, cuando el azar me llevó a Tarija, una ciudad pequeña en el sur del país, región vinícola con un clima agradable, cerca de la frontera con Argentina. Ahí pasé un año que al principio me parecía eterno. Escribía cartas por correo a mi familia y mis amigos en Berlín, que tardaban un promedio de seis semanas para encontrar a su destino si es que llegaban. Mi madre me llamaba una vez por semana y pagaba fortunas para la factura telefónica. La manera más rapida de comunicarme, aparte del teléfono, era por fax, máquina que producía una especie de melodía desafinada al recibir mensajes y tardaba un minuto por cada línea. Debido a las barreras comunicativas, mi casa del otro lado del mundo se alejaba cada vez más mientras mi paradero se iba volviendo cada vez más presente. Cuando volví a Europa para entrar nuevamente a mi antigua vida urbana-berlinesa, no entendía bien lo que me estaba pasando. No se sentía igual que antes. Me dí cuenta que algo mío se había debido quedar allá.

Lo fui a buscar años después, cuando volví para pasar un tiempo en La Paz, esta ciudad situada a 4000 metros de altura en forma de olla, en la que siempre hace calor y frío al mismo tiempo. Comprendí que este periodo años atrás no había sido una anécdota remota. No encontré lo que había venido a buscar, sino cosas nuevas e inesperadas, entre ellas mi novio tarijeño. Seguían años de ir y volver, durante los cuales me movía, siempre a punto de marcharme, como pájaro entre norte y sur. Desde mi primera estadía en Bolivia había evolucionado la tecnología. Mediante el internet y programas de chat hacíamos “conferencias de video”, viendonos en 2D en nuestros propios entornos. En el ciberespacio creamos nuestro mundo propio, nuestro lenguaje, nuestros códigos. Me preguntaba cómo habrían superado la distancia las parejas hace cincuenta, cien años? Qué habrán hecho en casos de urgencias, aunque sean de carácter emocional?

Vivía aquí y allá a la vez y en ningungo de los dos sitios realmente. Con el tiempo desarrollaba una especie de bipolaridad geográfica. >>>

10 artículos para una nueva ley de derechos de autor

Por razones de actualidad, me senté a escribir algunos artículos para la nueva ley de derecho de propiedad intelectual, pues el que se encuentra en vigencia no parece estar funcionando muy bien. Es complicado y seguro que se me han escapado algunas cosas, por eso agradezco sugerencias.

1. ¿El artista, periodista o músico no es un „filtro“(Julia Schramm, integrante de la dirección nacional del Partido Pirata, en el minuto 2:29:31 en el Podcast de “Wir müssen reden”/ “Tenemos que hablar”)? Sino un medio comunicador. A él/ella le pertenece su producto como propiedad intelectual. Este es el primero en poder venderla o divulgarla. Mas en tanto este la haya vendido o divulgado, ya esa deja de pertenecerle en el sentido clásico. Su nombre y la fuente original deben sin embargo nombrarse en cada difusión.

2. Quien goce del producto de un artista de manera gratuita y privada, tiene derecho a hacerlo. Este acto no es ilegal.

3. Quien gane o intente ganar dinero con la divulgación del producto de un artista, debe remunerar a este proporcionalmente ante la primera divulgación. Ante un uso reiterado (clics en Youtube), se le pagará una parte proporcional al número de clics. >>>

Comentarios al margen de un texo de internet

Propósito:

En la tierra donde pasé la Infancia y Juventud, sólo contaba para el Estado como Artista, aquel que fuera iniciado por otros Artistas en una Asociación de Artistas, según el Género la Rama. El Partido controlaba con todos los ojos de Argos que nadie simplemente se enredara. Los Extraviados, es decir aquellos que pretendían ser Artistas por Idea propia, eran mantenidos por afuera, pues de lo contrario estropearían la Pureza de la Unión. Pero se les asignaban lugares de trabajo por fuera del arte, en las minas o la industria del acero, y si los abandonaban se les asignaban establecimientos custodiados. Así todos se las arreglaban en esta tierra. Libertad, bueno, la Libertad era algo que ya se habia superado (burgés), es decir se desarrollaba sólo en la Sumisión. Con miras a la Necesidad, se llamaba eso. Y el Arte estaba al servicio de esa Visión. Pero esta tierra es historia.

Nosotros-somos-los-autores

El Texto sobre el que esto se refiere, se pronuncia con respecto a una Cosa que desde hace Semanas calienta los Ánimos. Se sube la Marea porque el Partido Pirata anuncia que quiere levantar los derechos de autor. Ahora todos los que se consideran autores aprietan los muslos, como antes los hombres frente al movimiento feminista en formación. Pues los hombres sintieron miedo, sería castrados, porque las mujeres reclamaban derechos que tenían desde hace mucho.

Compartir significa perder. Tuve que pensar en eso cuando recientemente Sven Regener (cantante del banda Element of Crime) se puso agresivo, y se distanció de los Músicos callejeros, quienes evidentemente no están protegidos por los Derechos de Autor, los que lo ayudan a mantener un humilde Bienestar. ¿También cómo? Los Músicos callejeros no son autores y casi no tienen derechos, porque se dedican a la tradición. Contrario a Regener quien debe ser reconocido como inventor del pop, su ritmo y su armonía, y como creador de la melancolía.

Como tal, firma con una gran Casa Discográfica un Contrato, que al final lo que tiene como Meta es que nadie usurpe las Invenciones de Regeners sin preguntar. Los jóvenes, quienes ya de modo conocido se arman un Acceso a la Música de actualidad sin pagar por ella, no deberían de ningún modo tenerla tan fácil.

Algunos de éstos jóvenes incluso tocan Guitarra. >>>

Voyerismo en pantuflas

www.oscarseco.com

Hola a todos. Estamos a día primero de abril, corre el año de 2012, hoy empezamos a retransmitir desde el cronotopo cero para la gente que todavía pueda leernos alrededor del mundo. Muchas cosas se han dicho de este año. Todos los indicadores lo anuncian difícil y lleno de cambios bruscos. En muchos sentidos nadie sabe que es lo que va ha suceder ni qué es responsable de lo que vendrá.

Ahora sabemos que desde los años ochenta y a medida que se acercaba el cambio de milenio en el sol lluvias de fuego se sucedían cada vez con más frecuencia. Hacia 2007 los diarios empezaron a hablar sobre ellas, como una nota curiosa en las páginas de entretenimiento. Lo único que sabemos es que a medida que entramos en la nueva era la furia de las tormentas en el astro rey convierten las noches de algunos lugares de la tierra en un espectáculo natural inexplicable. El cielo se enciende, el ocaso arde literalmente y luego una humareda naranja llega a envolver ciudades enteras o amplias regiones en el desierto y en la selva en una penumbra brillante. También las ondas electromagnéticas de la tierra se alteran después de estos espectáculos y forman nudos en el subsuelo. Bultos que con el tiempo crecen, alimentándose de la contaminación eléctrica y las ondas en el aire, de las microondas. Las manchas se expanden lentamente. Algunos doctores han empezado a hablar de geopatias agravadas por la sobresaturación de microondas, pero la opinión pública apenas conoce estos estudios. Todavía no se ha reconocido oficialmente  la existencia de estos gigantescos cruces Hartman, solo en la red pueden encontrarse documentos que los aluden. Oficialmente la salud pública ha atribuido el cáncer y el alza de las enfermedades mentales al sedentarismo solitario del nuevo sistema de producción, una mala alimentación y la sociedad moderna. No reconoce que haya una relación entre estos desajustes y la contaminación tanto del suelo como del aire a través de las microondas que transmiten las antenas gigantes que se han construido en las ciudades.

La nueva tecnología afecta el medio ambiente, algunas especies mueren aceleradamente, otras mutan y el Internet, desde donde nosotros transmitimos, es el único lugar al que recurren los conspiranoicos para intercambiar información. Algunos gobiernos consideran a estos sujetos altamente peligrosos, ya que gracias a ellos y sus aportes intelectuales a la red, las personas tienen acceso a poder mirar detrás de bambalinas. De ahí que los expertos crean ahora que la gente no estaba preparada para enfrentar emocionalmente la quinta dimensión abierta por la revolución tecnológica de finales del siglo XX. Ya empiezan a implementar leyes para controlar la realidad virtual. Leyes cada vez más duras para regular “la ficción” en la vida del ciudadano medio.

El orden establecido siente pánico ante la idea de que se descubran las verdaderas razones de las epidemias y su directa relación con las nuevas tecnologías. Eso pondría en tela de juicio todo nuestro sistema productivo. Temen que la opinión pública pierda el interés sobre los objetos y se concentre en las consecuencias, las ganancias o las perdidas que involucran la adquisición de los aparatos. Peor aún, temen que se ponga en tela de juicio la verdad que divulgan los medios masivos de comunicación a través de esos aparatos.

Aunque nadie menciona la palabra información, el discurso oficial gira en torno a la “ficción”, los conspiranoicos piensan que la verdad detrás de las leyes de derechos de autor y de protección al consumidor se esconde la intención de controlar el acceso a la información de la mayoría de los usuarios y de las personas. Acabamos de salir del marzo negro, en occidente los ataques ciberterroristas están a la orden del día y las filas de los conspiranoicos crecen aceleradamente. Es la reacción natural al estado de shock al que nos han llevado los cambios sociales, medioambientales, morales que ha traído consigo la nueva era.

Mientras tanto nosotros, voyeristas en pantuflas, seguimos transmitiendo, colocados y dubitativos,  desde nuestra sala de máquinas en el cronotopo cero. Esta vez sin un duro, pero con la misma idea. Hacer un catálogo bipolar sostenible de mirones repartidos estratégicamente en el globo terráqueo.

Buscamos crónicas literarias de los acontecimientos. Relatos subjetivos de testigos, que nos permitan acceder al hardwer de esta inmensa Matrix, mientras nos lo permitan la SOPA, ACTA, SINDE, PIPA, etc., etc. y en el tiempo que queda hasta que se cumpla la profecía de los mayas.
Bienvenidos…..

Explicar alemán

En una trayectoria de ocho años en un país aprendes a captar muchas cosas sin entenderlas. Sabes cómo funciona el sistema, o cómo quiere funcionar; reconoces los gestos amables y los no tan amables; captas la ironía e incluso captas los chistes. Pero siempre quedan muchas cosas que son simplemente incomprensibles. Alemania no es la excepción y el alemán no es la regla. Al trabajar como traductora te enfrentas a diferentes expresiones, frases, juegos de palabras, que requieren de dos páginas explicativas para poder traducirlos. Es claro que así son los idiomas y así las traducciones, pero siempre hay frases que quedan más lejos del original que otras. Estos son algunos ejemplos de lo que vivimos con las traducciones de LSD:

miteinander” una palabra muy linda que significaría “con-el-otro”, pero esto no tiene sentido en español. Nosotros decimos juntos. “Con-vivencia” sería “miteinander leben”: “vivir-con-el-otro” caso en el que las palabras de nuevo se acercan, ¿pero quién piensa en el “con” de “convivir” y en el “mit” de “miteinander”?

Pasando a conflictos de otra morfología: Migrationshintergrund es un concepto que se inventaron para llamar a los extranjeros de un modo políticamente correcto, sobretodo para poder hablar de aquellos que son de segunda o tercera generación, la mayoría son ya en términos legales alemanes, pero de todos modos son un poco diferentes, eso lo vemos todos, y lo oímos cuando hablan, aunque a veces hablan sin acento, cosa que asombra cuando tienes un velo que te cubre la cara. Entonces las definen como personas con pasado migratorio o con ascendencia no alemana, el punto es que queda claro que sí son de aquí, así no sean de aquí, ¿o al contrario? La definición es dada por el instituto oficial de estadísticas alemanas: Migrationshintergrund define a todas las personas que migraron a Alemania después de 1950 y sus descendientes, hayan nacido estos con o sin la nacionalidad alemana. No me quiero ni imaginar las discusiones que pudieron tener para escoger este nombre, sin sonar racistas, sin sonar nazis, sin sonar nada, pero para sacar estadísticas esta variable juega un rol clave y si no se tiene, ¿entonces cómo? >>>

Fin de año, explosiones

El tiempo entre los dos años, como se dice en alemán, o sea, los días entre navidad y noche vieja, son días tranquilos. La capital está vacía. Únicamente grupos de turistas en el Checkpoint Charlie en la Friedrichstraße se atreven a salir a la calle con este frío y húmedo clima. La mayoría de las personas están reposándose de la comilona de las fiestas y del estrés de fin de año, viendo un par de blockbusters en la tele, ordenando los regalos en los estantes, hablando por teléfono, callando, durmiendo. Hasta que en el último día del año llegan los fuegos artificiales. Llegan por delante, por detrás, por arriba, el 31 de diciembre, cuando está oscuro, es difícil no toparse con ellos. Una vez les grité a unos chicos que estaban prendiendo algo: “Eh chicos, tengo tinnitus, espérense a que yo pase para prender los petardos”. Y estos: “Por supuesto, mi señora.”

Dicho tiempo de recogimiento constantemente avivado mediante explosiones, podría ser imagen del activismo literario, una actitud que nosotros, los Superdemokraticos, nos hemos puestos una y otra vez como meta, a la que dedicamos el tema del mes de diciembre, pero también una antología que se puede adquirir por cinco euros en la editorial Milena Berlín, la cual se formó después de que sus editores ocuparan un stand en la Feria del Libro de Fráncfort en 2010. Es que ser activista literario significa también intervenir físicamente, no solo monetariamente. Para las escritoras y los escritores, para los lugares en los que la literatura se lleva a cabo. Significa petardear los espacios de libertad, atraer la atención, decidirse por algo, por alguien, significa tener una opinión, ponerse en frente, dando cara, voz, micrófono. Significa valorar a un público que vota con los pies. Quién sabe quién venga hoy, si alguien viene…

Cuando me mudé a Berlín en 1999, con poemas debajo del brazo, iba de lectura en lectura para poder conocer a los otros poetas. Se suponía que tenían que estar aquí. ¿Dónde estaban?, al principio encontré en los periódicos anuncios de eventos, después encontré conocidos, cómplices, confidentes, locos. Era miembro de diversos círculos líricos privados, los cuales tenían en común que el vino fluía y el aire era una humarada flotante, que los egos chocaban unos con otros, pero también que publicaciones conjuntas salieron al mercado. Yo organicé con algunos otros un escenario de lecturas (visch&ferse) que cada año se disolvía para volverse a fundar, y un salón multilingüe, el Hinterzimmer-Salon. Unas veces yo era la invitada, otras yo las que invitaba. Unas veces nos peleábamos, otras nos reconciliábamos, a veces uno se podía leer sólo en Facebook. Eso era cuando algo había se había dañado. Las explosiones pueden ser peligrosas.

Pero por suerte la representación de textos, o por así decir la PR de textos, es tan emocional, es como una im- y explosión. Algo nuevo surge cuando lo viejo perece. En la última edición de la revista literaria Am Erker se les preguntó a 13 autores y autoras si la amistad entre escritores era posible. La pregunta, de por sí, muestra lo minado que es el suelo que pisan los literatos. El año llega a su fin. Nosotros seguimos. Pues creemos que después del estallido queda la reverberación. Cuando trabajamos juntos y creemos en esto.

Fin del Contacto intermitente

en una Ciudad de densa Densidad de Poetas Componer significa Componer es decir escribir es decir (co)meterle a la Literatura activamente y eso en una Ciudad con doscientas Nacionalidades de las cuales ciento treinta y seis están solo en mi Neukölln es decir un Interludio de muchas Lenguas que se encuentran leen traducen leen y luego claro esta tomar Cervecitas es parte de la cosa así me lo imaginé yo pero

desafortunadamente se aíslan los diferentes Grupos entre sí en esta Ciudad aunque ya se haya intentado lo contrario pienso en Rage into the Night en St. Gaudy Café o en otras Lecturas multilinguales parecidas en Altes Finanzamt o también en la linda Lectura de los Sábados por la tarde del Hinterzimmersalon o la de Lauter Niemand o sea organizada el verano pasado en un sábado lluvioso por No Mans Land en un barco, donde se oía además del Alemán, el Inglés y el Español por lo menos mientras el Contacto intermitente del Micrófono lo permitió sí

eso es quizás

reparar el Contacto intermitente que daña el Hacer Literatura entre todos e incluso lo impide i have a Dream

¿en qué consiste entonces mi Participación personal en la Escena literaria de esta Ciudad? Amistades y Conocidos entre los Escritores que escriben Poesía y Prosa tanto en Inglés como en Alemán yo voy a sus Lecturas y me encuentro con ellos personalmente eso se podría llamar: Activismo literario pasivo yo misma escribo Poemas en Inglés y traduzco Poesía del Alemán sobretodo de Amigos y Amigas y Conocidos al Inglés Traducciones que luego se publican en Revistas por ejemplo No Mans Land o Shearsman o Grate Works o Horizon Review o Litter pero también en algunas German Poetry Special Features que se publican en USA – en el Chicago Review en Atlanta Review en LITmag en Shampoo y en 2010 salieron con Shearsman Books también mis Traducciones de Norbert Hummelt en la tirada Berlin Fresco luego hubo también otras Lecturas bilingües entre otras también en Poets Corner en el Poesiefestival Berlin o en Lettretage junto con André Jahn que trasladó mis Poemas al Alemán pero también en el nombrado Barco en la ya mencionada Tarde lluviosa de un Sábado veraniego lo que se podría llamar Activismo literario activo y así tengo por decirlo así un Pié en cada Lado

en el Lado anglófono a veces hay más o a veces menos Lecturas e Intercambio frecuente con Communities anglosajonas en Praga París Amsterdam y con Contactos también con la Isla pues cada año en Noviembre se logra atraer Poetas y Poetizas de Gran Bretaña y otras Ciudades europeas a Berlín para que participen en Poetry Hearings de nuestro Festival de Poesía Aglófona en Berlín ya mencioné Praga

porque

allí viví Algo que puede servir de Ejemplo de cómo uno y una puede unir los Activismos literarios en Berlín que se aíslan los Unos de los Otros I have a Dream

it goes something like this

se lee en una Tarima entre todos en diferentes Idiomas – Alemán Inglés Español Francés Ruso y todos los otros Idiomas en los que se escribe en Berlín- y todos los Textos recitados han sido ya traducidos a cada uno de los otros Idiomas traducidos y luego con Recital o Proyección

pero Algo así solo puede funcionar si se encuentra Financiación para pagar las Traducciones o si Personas comprometidas asumen las traducciones sin Honorarios como yo lo he hecho tantas veces y todo vuelve y fracasa por el vil Dinero pero eso sería Activismo literario real Integración literaria

i have a Dream

Traducción: Natalia Guzmán Díaz

Aprendiendo a vender

Como tantos otros editoras y editores, al principio yo quería lograr la fama poetizando. También en mi cajón yace escondida una novela. Por eso mi impresión fue aún mayor, cuando me tocó reconocer que soy un buen editor, pero un no muy buen poeta.
Además entré en el campo editorial sólo por casualidad, por el amor a la literatura. Originalmente Werner Labisch, con quien después fundé la editorial Verbrecher, y yo, únicamente queríamos obtener, copiar y luego agregar a nuestra biblioteca, manuscritos de algunos autores y autoras. Eran manuscritos de los que gracias a diversas fuentes, sabíamos que no serían editados dentro de poco tiempo. Fue pura actitud de aficionados lo que nos llevó a convertirnos en editores, porque ya después no nos pudimos escapar de esa cosa.

Con esa actitud de aficionados nos pusimos manos a la obra cuando quisimos darle un toque más profesional a nuestra labor de edición. Opusimos resistencia ante (algunos) consejos dados de buena fe. Si no nos gustaba un libro, no lo imprimíamos, aun si se hubiera podido vender bien. Había que marcar límites claros. Ponerse a disposición de la industria literaria, no, eso no va con nosotros. Las consecuencias de dicha actitud las siento aún cada vez que tengo que pagar los recibos.

La editorial Verbrecher, la cual desde hace un año es solo de mi propiedad, ha ganado cierta fama a causa de esa actitud. Y estoy (muy) orgulloso de la gran mayoría de las ya más de cien obras que han sido publicadas en esta editorial. No obstante, las ventas, en su mayoría, no han sido buenas. Ninguno de nuestros autores y autoras puede vivir sólo de la publicación de sus libros en nuestra editorial, y las lecturas correspondientes tampoco cambian nada de la situación.

Había entonces que modificar algo en nuestra editorial. Había que corregir la actitud, porque no quería que el negocio entero se viniera abajo. Primero que todo era necesario entender qué hace una editorial. Una editorial, como después comprendí, es un constante transformador de la forma. Esta transforma la literatura, es decir, obras de arte en artículos. En mercancías. La editorial vuelve el texto comercializable. Estamos, y aun en la era de la Internet, muy lejos de que las escritoras y los escritores lleven ellos mismos sus libros a este estado de mercancía, y al mismo tiempo puedan vivir de lo que hacen. Esta es la situación, por lo menos en los estados occidentales. Y no solo es a causa del capitalismo. >>>

Por qué un bombardeo de poemas

Los bombardeos de poemas son un proyecto llevado a cabo por el colectivo chileno Casagrande, que consiste en lanzar cien mil poemas de 80 autores contemporáneos desde helicópteros sobre ciudades que han sufrido bombardeos aéreos en el pasado. Hasta el momento el proyecto ha sido realizado en las ciudades de Santiago (Chile, 2001), Dubrovnik (Croacia, 2002), Guernica (País Vasco, España, 2004), Varsovia (Polonia, 2009) y Berlín (Alemania, 2010).

Meditando luego de ver “Let the right one in”, me acordé del ex jerarca norcoreano Kim Il Sung. La película me había sorprendido por el enfoque hiper realista con que aborda el género del vampirismo. Puesto en la perspectiva del protagonista, que era un monstruo, empaticé con él y deseé que cometiera las peores atrocidades. Puede parecer tonto, pero mientras caminaba de regreso a mi casa, reflexioné mucho sobre esas decisiones morales que había tomado durante la película, por miedo a que hubieran revelado aspectos negativos de mí mismo, habida cuenta de que si bien la historia era ficticia, no sucedía otro tanto con mis sentimientos. No llegué a ninguna conclusión, es decir, puede que sea una mala persona, pero sí encontré interpretación, después de tantos años, a las imágenes que transmitían las agencias noticiosas desde Corea del Norte cuando murió Kim Il Sung: había personas gritando, llorando y sufriendo convulsiones en plena calle, o golpeándose la cabeza contra las ventanas de los buses. En un principio me pareció que estaban todos locos, pero en realidad (descubría ahora) lo que pasaba con esa gente era que no habían salido del cine. En mi caso, así como tuve libertad para aceptar los códigos morales que una buena película de vampiros me ofrecía, la tuve para dejarlos en ese lugar, y recuperar mis antiguas opiniones una vez fuera de la sala. Esa libertad no la tienen los habitantes de Corea del Norte; ellos viven dentro del cine.

La película que proyectan los partidos de gobierno en los países donde no hay elecciones está destinada, como se sabe, a justificar su permanencia en el poder. En virtud de ello la historia nacional es reinterpretada como la épica que condujo al actual estado de cosas, y surgen rituales para venerar a un nuevo panteón de héroes-protagonistas de la épica. Como resultado de la ficción nace una nueva realidad, las personas aprenden a vivir de otra manera, y cuando muere el “amado líder”, “querido jefe”, o como quiera que se haga llamar el querido líder, se retuercen en la vía pública como si se hubieran intoxicado con ají. >>>

Sin tiempo para teorías

¡Ay! Soy una mujer desempleada, de clase media sin tiempo para teorías.

(c) Clara Lagos