política – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 ¿Hay alguien ahí? http://superdemokraticos.com/es/laender/deutschland/ist-da-jemand/ http://superdemokraticos.com/es/laender/deutschland/ist-da-jemand/#comments Sat, 09 Jul 2011 10:51:21 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=4494 ¿Quién soy? ¿Determina esa pregunta la manera en la que convivo con los otros? Quizá, aunque a través del Internet, quién soy se relativiza mucho más de lo que nosotros mismos podamos prever. Es lo que trae consigo la posibilidad de que crear a nuestros avatar y lo que deja tras de sí, la celeridad de la palabra escrita. Dejamos una huella indeleble. Todas nuestras personalidades quedan gravadas, todas nuestras reflexiones, nuestros desamores, nuestras desavenencias.

Algún curioso puede poner nuestro nombre en Google y el buscador lo remitirá a una serie de páginas web y a imágenes de nosotros mismos. A los fantasmas que sonríen desde las fotografías de una infancia compartida con personas con las que, tal vez, ya no tengamos nada de que hablar.

Antes, cuando al mundo todavía lo separaban montañas infranqueables, los seres humanos nos veíamos restringidos a un cierto número de personas. A menudo nuestras vidas transcurrían entre las mismas caras. A menudo los seres humanos no teníamos más remedio que asumir nuestro destino, definido por nuestro sexo, nuestro poder adquisitivo y nuestro nivel cultural. Un forastero era visto y recibido como un absoluto fenómeno y alguien que pudiera contar algo sobre países lejanos, era un erudito, si tenemos que creer lo que dice Teodorov en las Morales de la Historia.

Ahora en cambio, comunicamos permanentemente con otros países. Cuando encendemos el ordenador se abre el mundo y a través de la red, buscamos a nuestros coetáneos en los rincones en los que se han escondido. La ficción en la que vivimos nos hace creer que somos iguales y que no existen fronteras y sin embargo, el mundo globalizado como tal, definitivamente no está abierto. Eso lo sabe cualquier latinoamericano que quiera abandonar el continente. Eso lo sabemos los extranjeros extra comunitarios que vivimos en Europa, nuestro derecho a la movilidad está siendo como nunca controlado y restringido. Eso lo saben también las mujeres europeas, que en la vida real a pesar de todo el discurso políticamente correcto, siguen ganando menos que sus compañeros y cumpliendo, igual nomas que las latinas, con una doble jornada laboral. Lo saben los extranjeros, que tienen que convivir con los prejuicios que se ciernen sobre sus lugares de origen. Lo saben los indígenas, que intentan luchar por sus derechos, también desde la red.

¿Se parece el mundo real a las series americanas que vemos por televisión? No. Muchas veces la multiculturalidad es algo que se queda afuera, cuando cerramos la puerta de nuestras casas y volvemos a internarnos en lo que se supone que es real, porque es nuestra verdadera vida y sin embargo, en esa realidad, ahora construimos personajes que nos representan en el mundo virtual. Ese espacio en el que puedo ser del color y el sexo que quiera, de la clase social que más me apetezca, de la inclinación política que considere pertinente.

Las nuevas tecnologías nos permiten acceder a sucedáneos, podemos comunicarnos con nuestros parientes en tiempo real e interactuar con ellos a partir de la web cam. Podemos buscar a esa persona predestinada para nosotros, hasta en el último rincón del mundo. Podemos educarnos, informarnos, autoeditarnos, ponernos de acuerdo para hacer una revolución. Online soy un ser humano pleno, como personaje de ficción. ¿En qué medida afecta la ficción, esa proyección que hacemos de nosotros mismos, nuestros contextos? En julio nuestros autores reflexionarán sobre distintos aspectos de la convivencia en el mundo real. Ese que gracias a la red cada vez tomamos menos en cuenta, en sus verdaderas posibilidades y limitaciones.

¿Quién vive cómo, con quién? Esa es una pregunta que nos hacemos con frecuencia en Los Superdemokraticos, porque nuestro modelo de interacción lo hemos copiado de las calles del barrio en el que vivimos. El Aleph que nos ha tocado en suerte, como lo define Borges: esos tres centímetros en los cabe todo el universo, es conflictivo. El país que lo contiene, no hace más que publicar titulares sobre todas las cosas que aquí no funcionan bien y sin embargo, como sujetos, indistintamente de las preferencias sexuales, idiomáticas, raciales, políticas, de clase y la pobreza, probablemente en pocos lugares de la Europa contemporánea estamos tan cerca de ser como realmente queremos, todos los sujetos que habitamos aquí. Es posible que los antiguos no hayan tenido Internet, pero los seres humanos siempre hemos construido Babilonia.

Nosotras transmitimos desde Kreuzberg. Cambio. ¿Hay alguien ahí?

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¿La máquina de la felicidad? http://superdemokraticos.com/es/themen/globalisierung/die-glucksmaschine/ http://superdemokraticos.com/es/themen/globalisierung/die-glucksmaschine/#comments Tue, 12 Oct 2010 15:00:55 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2471
raro (lo cual no es malo)
Image by ectopic via Flickr

Toca despedirse de Los Superdemokraticos y una trata de hacer el recuento. ¿Qué quedó de la experiencia? ¿Alcancé a disfrutarlo? ¿Llegó a ser este blog colectivo lo que esperaba?

Empecemos diciendo –yo y mis otras yos- que ninguna experiencia es nunca lo que una espera. Uno de mis yos piensa que hubo algo que se cumplió: la expectativa de encontrar gente afín, por ejemplo. O la expectativa de leer artículos interesantes y conocer más acerca de los países de quienes participaron. ¿Y qué no se cumplió? No sabría responder. Sólo puedo decir que me quedé con ganas de un mayor diálogo, de una mayor compenetración entre nosotros, los autores del blog. Puede ser que pensara el proyecto como una suerte de experimento de democracia virtual, un espacio para poner a prueba nuestros respectivos locus de participación política. Que nadie se levante para decir que me pasé de lista, quizá de soñadora, lo reconozco. Pero hice más, me pasé de soñadora despierta. En una especie de limbo creado por mis expectativas he vivido este período de tiempo empleado en Los Superdemokraticos construyendo ensayos de viabilidad política a partir de ideas de mis coterráneos (si, para mí este territorio virtual, no geográficamente delimitado, ha constituido este meses una suerte de patria compartida). Una patria virtual, una patria que no lleva la inscripción de los nacionalismos o las historias o mitos fundacionales y aglutinadores de un pathos común. Una patria que reconfigure la patria delimitada por lugares de nacimiento o anclajes territoriales de especificidades físicas geopolíticamente codificadas.
He vivido una patria colectiva y desterritorializada, con configuraciones azarosas que se pone en práctica entre signos de interrogación y que son discutidas con timidez para luego desvanecerse en el desgano de una falta de fe en la coincidencia colectiva. ¿Es esto negativo? No me interesa verlo de esa forma. Es lo que es. Me interesa más bien contemplar la capacidad productiva, políticamente activa que esto conlleva. Las maneras de aires desideologizados de nuestra interacción tienen que ver con una sensibilidad siglo XXI, muy a tono con un registro que aún no se encuentra en las épicas relatadas por la disciplina histórica, más allá de sus esfuerzos de revitalización. Nuestro interés no va enfocado hacia el derrumbe o sustitución de gobiernos o hacia la predica de nuevos sistemas de sociabilidad global. Nuestro entusiasmo se concentra en prácticas de pequeña escala, microestructuras o creación de nodos en el medio de la estructura local. La manera de comprobar lo que digo es leyendo los posts que componen este maravilloso blog. Para mí al menos, es claro que hay una pequeña diferencia de retórica: no queremos cambiar el mundo, queremos contribuir con algunos pedacitos, y dejar que cada cual tome su parte en un (des)orden global que no tiene por qué arribar a ningún a ningún estatus asociado con un telos de perfección. Sin abundar más, digamos que es posible hacer mucho más cuando se abarca menos. No es cuestión de edades, sino de posturas, y en el caso de nuestro recién comenzado siglo XXI, de tendencias. Es ese sentido, me enorgullece formar parte de esta generación. Ya el poeta Fernando Pessoa había expresado lúcidamente al respecto lo que sigue, y con lo cual me despido de mis compatrioras del blog, deseándoles lo mejor hasta que el azar nos reúna, que lo hará, en próximas complicidades:

Hablas de la civilización, y de que no debe ser,
o de que no debe ser así.
Dices que todos sufren, o la mayoría de todos,
Con las cosas humanas por estar tal como están.
Dices que si fueran diferentes sufrirían menos,
Dices que si fueran como tú quieres sería mejor.
Te escucho sin oír.
Si las cosas fuesen diferentes, serían diferentes: esto es todo.
Si las cosas fuesen como tú quieres, serían sólo como tú quieres.
¡Ay de ti y de todos los que pasan la vida
queriendo inventar la máquina de la felicidad!

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Estoy sin depilar http://superdemokraticos.com/es/laender/argentinien/ich-habe-mir-die-haare-nicht-entfernt/ Mon, 11 Oct 2010 21:25:43 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2887

Pedro Mairal nació en Buenos Aires en 1970, sus libros  han sido traducidos y editados en Francia, Italia, España, Portugal, Polonia y Alemania. En 2007 fue incluido, por el jurado de Bogotá39, entre los mejores escritores jóvenes latinoamericanos.

„Cómo decía Borges: uno es fatalmente argentino. Uno no puede evitar ser argentino, no puede evitar ser latinoamericano. No puede evitar ser para los europeos exótico. No hay que intentar serlo, tampoco hay que evitar serlo. De la política y la historia me interesa mucho como repercuten en la intimidad. Cómo repercuten en la conciencia, sobre el cuerpo.

Me interesa la política, cuando las decisiones terminan teniendo una consecuencia en el cuerpo de alguien. Por ejemplo, hay un relato sobre una mujer a la que torturaron. La bajaron a un sótano, la metieron en un calabozo y le dijeron: desnúdate. Ella sabía que la iban a torturar, pero en lo primero en lo que pensó cuando le dijeron que se desnude fue: Estoy sin depilar. Ese pequeño pliegue del pensamiento, ese momento de intimidad en el que el pudor es más fuerte que cualquier cosa, es donde me parece que entra la narrativa. No tanto en lo macro político, como en lo micro. En esa pequeña intimidad, cómo las decisiones políticas terminan repercutiendo en la conciencia , en el cuerpo y ocasionan una desesperación personal. Yo siempre me estoy escapando de tener que definirme políticamente. Eso es lo mas coherente con mi forma de ser. No tengo clara una postura política. Depende mucho del estado de humor con el que me levanté en la mañana y ademas no me siento representado políticamente por ningún partido en este momento en la Argentina. Siento mucha desilusión en ese sentido.
Yo me crié en la libertad personal de la democracia, esa es la cultura que me formó y el peligro de mi generación es que la demos por sentada. Cuando tenemos que recordar que es algo que se logro, que se logró obtener y ahí yo creo que sí, que yo personalmente tengo una deuda que consiste en concienciar sobre el tema.
De la feria sólo vi dos pabellones, parecen muchas ferias juntas, es monstruosa, enorme, inabarcable. Jamás había estado en una Feria del Libro tan grande. Voy a tratar de ver todo lo posible, pero sé que es imposible verla completamente“.

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Globalización: ¿Cuba aplica? http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/globalisierung-fur-kuba-zutreffend/ Wed, 22 Sep 2010 15:14:12 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2057 La palabra globalización se vive en Cuba en un doble estándar. Para nada tenemos esa economía híbrida que sobresale en muchos países y que es uno de los signos indiscutibles de la globalización. En realidad, para nada tenemos una economía. En Cuba esta ha sido una palabra prohibida por mucho tiempo. En primer lugar, debido a que la forma de Estado que promovió la Revolución Cubana decidió cargar con la responsabilidad económica del país. Se trataba de construir un modelo de país futuro, o más bien, un modelo de mundo futuro. En dicho modelo, como en todo modelo, la economía era fundamental.

¿Consecuencias? Hoy tenemos un expresidente, mito histórico y dinosaurio de la izquierda semi radical –Fidel Castro, sí- que reconoce en una entrevista la poca funcionalidad del modelo socialista cubano. Aunque luego se retractara, la declaración tiene vínculos demasiado evidentes con las nuevas medidas económicas del presidente, su hermano Raúl, donde por primera vez en 50 años no sólo se le da valor a la propiedad privada sino que se la incentiva por medio de despidos masivos. ¿Y cómo se refleja esto en mi vida cotidiana? Digamos que la globalización en materia económica es una leyenda de la que he escuchado tanto -y con un nivel similar de influencia sobre la realidad- que la historia de Papá Noel …

Otro signo de la globalización: migraciones en aumento. En el caso de Cuba otra vez el Estado nacionalista-comunista-socialista (esas han sido las distintas nominaciones del periodo revolucionario) ha impulsado olas de migración masiva, en contextos específicos y bajo términos y condiciones sumamente polémicas, mientras que por otro prohibió al ciudadano común viajar al extranjero, emitiendo un permiso de salida –y permiso de entrada para el cubano emigrado- que convierte a la isla en una gigantesca cárcel donde el mar hace las veces de frontera. Entonces… esto de las migraciones es un tema delicado para cualquier cubano, y está lejos de parecerse siquiera al modus vivendi de un privilegiado ciudadano del primer mundo.

Por último, cada uno de nosotros es un mosaico de elementos, reza la propaganda de la nueva ideología consentida del norte –la globalización, ¿cuál otra podría ser? Bueno, en Latinoamérica otro gallo cantaría o canta… Las independencias de nuestros países del régimen colonial se llevaron adelante excluyendo varias piezas del mosaico continental. Los habitantes originarios, más los negros y los chinos, junto a otros, fueron expulsados dentro de cada país hacia zonas periféricas de una sociedad criolla que se erigió como blanca y occidental.

Hacia finales de este proceso, muchos “etnólogos” –en Cuba tenemos a Fernando Ortiz- comenzaron a hablar de sincretismo, de transculturación, y en fin, de mezclas a diestra y siniestra. Sin embargo, ese empeño de concebir en una misma sopa a todas los ingredientes del mosaico es un movimiento reflexivo que tiene bastante de falaz y mucho del, como decimos por acá, “pasarse de listo”. Es una forma de incluir sin incluir: ¿qué vamos a incluir si todo está ya presente? La línea evolutiva de este pensamiento -que tuvo de positivista- llegó hasta nuestro siglo XX y tomó su lugar en la Revolución Cubana, cuando esta asumió la postura de eliminar todas las organizaciones de minorías en el país, y decidió declarar sin vigencia la discriminación racial de una manera suigéneris: ejerciendo la discriminación positiva, por un lado, y declarando que ningún revolucionario podía ser racista, por el otro. El análisis de cómo la Revolución Cubana ha manejado ideológicamente la diferencia entre “lo que debe ser” y “lo que es” llevaría a una buena lección de política. Desgraciadamente una lección de política que serviría para hablar de “multiculturalismo”, esa etiqueta globalizada.

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¿De qué otra cosa podemos hablar? http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/uber-was-sollen-wir-denn-sonst-reden/ Fri, 17 Sep 2010 23:04:09 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1628

México sobrepasa mi capacidad de comprensión. Tal vez el error consista en querer aproximarse por medios racionales. No es posible entenderlo. ¿Cómo entender el mal, la crueldad, la degradación que caracterizan el momento por el que atraviesa el país? No me gustan los juicios morales, pero las circunstancias insistentemente invitan. O tal vez cuando digo el mal, la crueldad, la degradación, más que un juicio moral lo que intento expresar es mi horror: un horror que viene de la víscera más que del juicio. Y por supuesto que no se trata sólo de un momento: esto viene de antes y seguirá después. Sí, lo sé: siglos de corrupción, pobreza, desigualdad, autoritarismo, opresión. Pero no basta la perspectiva histórica para explicarlo. Hay algo más que no comprendo. Algo metafísico. Nacer en México ya es karma, decía un astrólogo. Pero el esoterismo tampoco basta.

Ante la creciente ola de violencia el presidente Felipe Calderón (responsable en parte dada su mala estrategia en lo que él ha llamado “guerra contra el narco”) tira línea y pide a los medios de comunicación que no alarmen a la sociedad. Pero ¿De qué otra cosa podemos hablar? : así tituló muy atinadamente la artista mexicana Teresa Margolles su exposición en la pasada Bienal de Venecia. Una instalación brutalmente acertada realizada a partir de materiales que la artista recolectó en escenas del crimen principalmente relacionadas con el narco: los pisos del antiguo palacio veneciano fueron “lavados” con una mezcla de agua y sangre de las víctimas (en ocasiones a su vez victimarios), en las paredes se expusieron mensajes de asesinos bordados en oro sobre lienzos empapados en sangre (en alusión a las “narco-mantas”), y se exhibieron ostentosas joyas narco-style fabricadas con oro y astillas de cristales (a manera de diamantes) de parabrisas quebrados en los tiroteos. La instalación se tensa casi en una ilegalidad al trabajar con materiales que son pruebas policíacas y periciales. Materiales cuya obtención por parte de la artista implica la corrupción de las autoridades oficiales. Ciertamente una imagen de México muy acertada simbólicamente en su paradójica literalidad y que molestó profundamente al gobierno federal.

La instalación de Margolles trabaja con el miedo y la ansiedad corporal e invita a reflexionar en torno a ellos casi como una provocación. ¿No es finalmente el miedo un eficaz mecanismo de control? Todos hemos vivido un ejemplo palpable a partir de los atentados del 11 de septiembre: ahora intentar introducir una botella de agua a un avión te convierte en un sospechoso. ¡Una botella de agua! Vivimos en una época de paranoia generalizada y con esto no quiero decir que el peligro no sea real. Pero lo cierto es que cada día odio más los aeropuertos pues se han convertido en una suerte de performance del miedo y el control. Y odio sentirme controlado.

Por eso ya no sé qué pensar, qué pedir, qué exigir, qué proponer ante situaciones tan terribles como la noticia que apareció hace unos días: 72 migrantes latinoamericanos fueron ejecutados a manos de los Zetas (un grupo de sicarios relacionados con el narco). Los Zetas operan así. Y entre sus múltiples actividades se encuentra la de secuestrar migrantes porvenientes de centro y sudamérica que pasan por México intentando llegar a los Estados Unidos en busca de trabajo. ¿En qué clase de país estoy donde pueden matar de una sola vez a 72 personas impunemente? Lo primero que me viene de la víscera es exigir orden y control a las autoridades. Luego mi propio deseo me asusta. Cuántos totalitarismos y crímenes de Estado no han surgido de esa misma exigencia popular. Eso por no hablar de la corrupción, complicidad y criminalidad de las propias “fuerzas del orden” mexicanas… Y lo cierto es que en esta “guerra contra el narco” han habido muchísimas víctimas civiles, inocentes muertos por las balas del ejército o la policía. Como dice la canción de Liliana Felipe: “Tienes que decidir / quién prefieres que te mate: / un comando terrorista / o tu propio gobierno para salvarte / del comando terrorista…”.

Por supuesto que habría que legalizar las drogas. Y por supuesto que hablar de una “guerra contra el narco” en México es una hipocresía cuando el dinero obtenido por el tráfico ilegal es uno de los sostenes de la economía nacional. Los políticos y las autoridades, si en verdad quisieran hacer algo, deberían comenzar por leer El almuerzo desnudo de William Burroughs.

En fin, en fin. Mientras tanto, una querida amiga, la poeta María Rivera, acaba de proponer en su facebook, una suerte de sabotaje-protesta civil: invita a los consumidores recreativos de drogas a dejar de comprar sus dulces hasta que los niveles de violencia bajen. Un boicot como uno lo haría con cualquier otro producto que atentara contra un principio que consideramos valioso. Porque también está el asunto de la propia complicidad. Imagino una marcha extravagante donde todos mis amigos con los ojos desorbitados por el síndrome de abstinencia avanzaran por las calles gritando consignas como: “¡Hasta que no termine el thriller / no le compro a mi dealer!” Puede ser. Quién sabe. Yo ya no sé.

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El complot silencioso http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/espanol-el-complot-silencioso/ http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/espanol-el-complot-silencioso/#comments Fri, 27 Aug 2010 15:47:39 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1313

Practico un activismo solitario: me reúno con otros para hacer libros. Movidos por la inocente perversión de considerar al libro un objeto casi mágico, yo y algunos otros nos juntamos casi por azar y empezamos a devolverle a la industria cultural un poco de las envenenadas supersticiones que nos había inoculado desde niños. Gente con distintas posiciones estéticas, con diferentes gustos y lecturas, todos sincronizados en una militancia literaria inclaudicable. Un mini ejército dispuesto a jugársela entera sin esperar demasiado. Todo por un objeto de papel.

Es que esa cosa aparentemente insignificante que es un libro tiene para mí (y para esa tropa medio alucinada) mucho sentido. Soy de los que creen que toda experiencia puede ser previamente aprehendida a través de un libro: desde armar una bomba hasta los insondables misterios del amor, pasando por la pesca o hallar lugares en mí que no sabía que existían. Me he servido de los libros para todo tipo de menesteres, incluso hasta para quebrar la ley (claro que también he robado libros, qué pregunta). Es inmensurable la influencia que puede tener una lectura en la vida de alguien: yo conocí el lado rebelde de la política a través de los fanzines underground que leía en mi adolescencia en los 90s (¡en el siglo pasado!). Para mí esa época de intercambios y descubrimientos es el pre internet, la web unplugged. Desde entonces empecé a sospechar de lo que se asume por normal o natural, desde entonces siento que todo tiene otro sentido. Cuando la experiencia cobra sentido todo parece coherente.

En un país en el que aún existe un altísimo nivel de analfabetismo (habrá que esperar cómo avanza el proceso de alfabetización actual), un campo intelectual que no tiene una sólida tradición y libros con precios inaccesibles para la mayoría de la población, a mi me inspiraron las labores de tres personas: Franco (un anarquista viajero incansable que pirateaba obras clásicas y de vanguardia en una ciudad sin librerías), Marcelo (un sujeto que a los golpes había aprendido que además de “lo bello” tenía que vérselas con algo tan prosaico como el mercado) y Alison (una doctora en antropología con un exquisito gusto freak que publicaba su propia obra, de las más importantes de mi país, y la de otros condenados a la marginalidad por su puño y letra). Mirando de cerca cómo estos tres surfeaban entre la adversidad, me lancé a recorrer mi propio camino en el mundo editorial. Un mundo en el que los autores se lamentan de la poca atención y privilegios que reciben de parte del editor y de la escasez de buenos lectores y de críticos lúcidos, un mundo en el que los editores se quejan de los descuidos ortográficos de los diseñadores y de la implacable lógica de economía de escala de los imprenteros, un mundo en el que los imprenteros reclaman por las argucias despiadadas de los proveedores de papel, etc. En vez de continuar con el círculo de quejas nosotros hemos preferido asumir nuestra contingencia con esperanza y gratitud.

Desde mayo de 2008 me he juntado con otros para dotar de un poco de generosidad a nuestros narcisismos y producir libros (un libro de poesía, tres libros de cuentos y una antología hispanoamericana) y mantener un blog para intentar racionalizar el proceso. Queremos crear un catálogo impecable y representativo: todos adoramos el fetiche de “lo nuevo”. A veces es muy difícil y sentimos que todo está perdido. Pero luego recordamos que estamos viviendo nuestro destino. Si sería fácil no tendría chiste.

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La transición cubana http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/kubanische-transition/ http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/kubanische-transition/#comments Wed, 25 Aug 2010 07:04:26 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1099
Raúl Castro

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Cuba se encuentra en transición. Transformaciones radicales en el modus operandis de la política de la Revolución Cubana. Raúl Castro, Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, expuso el 1 de agosto de 2010, en discurso de clausura a las sesiones legislativas de la Asamblea Nacional del Poder Popular, algunos de sus planes de cambio. Para marcar el tono de su visión de una Cuba distinta, al finalizar el discurso, el habitual Patria o muerte: Venceremos fue sustituido por su escueto agradecimiento a la escucha.”

Este fue el primer párrafo del borrador desechado para mi conferencia frente a un público fundamentalmente norteamericano, en el Avant Writing Simposio de la Ohio State University, de agosto de 2010. ¿Cómo explicar Cuba en 30 minutos? Mientras escribía procuraba echar a un lado la respuesta evidente, la primera que llega: imposible.

Mi conferencia es sobre literatura. ¿Pero es qué puede hablarse de Cuba en cualquier plano sin hablar de política? Volví a mi borrador una vez más. Tenía que ser posible, lo intentaría de nuevo. He aquí el nuevo borrador:

“Desde los años setenta puede seguirse claramente el litigio entre la cultura oficial cubana -aquella que llega a los medios y puede ocupar el espacio público- y movimientos culturales que se niegan a ser oficializados o que pretendiendo serlo, son rechazados por la política cultural revolucionaria. A propósito pueden mencionarse algunas iniciativas alternativas como la Cátedra de Arte conducta, de Tania Brugueras, el proyecto Contexto de Desiderio Navarro, la galería independiente Aglutinador Laboratorio de Sandra Ceballos y su contraparte más reciente Xoho, del joven Rubén Cruces, así como el colectivo OMNI Zona Franca, que en tránsito a establecerse como un espacio cultural público, fue intervenido por las autoridades, son algunos de los casos que abordaré.”

Detengo los dedos sobre el teclado. Una duda me asalta: ¿la frase “intervenido por las autoridades” comunica que se trata de un operativo policial, al estilo circuito cerrado con cordón oficial y uniformes y armas largas en los techos? No lo creo… Habría que entrar en detalles, o tal vez, enseñar las imágenes. Y después de todo, ¿de qué serviría? Las fotos, aunque impresionantes, no dicen nada de las causas. Hay una larga, muy larga historia que contar a un extranjero para que “el caso Cuba” adquiera sentido, o para ser más precisos, llegue al menos a visualizarse de manera superficial. Eso pasa, pero pasa en muy pocas ocasiones. La mayoría de los extranjeros cuando se les pregunta, puede una darse cuenta que no entienden ni j.

Me resigno. Bebo un sorbo de té. Un sorbo de té siempre puede hacer el milagro de cambiar el mundo, al menos en el estómago, que después de todo, son una de las zonas capitales de cualquier aprendizaje cultural. Sigo tecleando, y me dispongo ya para dejar salir las ansiadas conclusiones:

“Las tensiones han proliferado hoy en día en la isla. Encontramos en el paisaje cubano desde estudios caseros de grabación, hasta productoras independientes, las cuales ofrecen de manera ilegal sus servicios a artistas jóvenes o emergentes.”

Eso salió bien, al menos constituye una esperanza. ¿Debo decir que soy una de esas personas jóvenes que trabajan y articulan su vida en Cuba desde la esperanza? No, dejémoslo… Sería peor tener que explicar en qué consiste esa esperanza. Vayamos a la conclusión.

Ya está, mi último sorbo. El té se puso frío. Debo hacer más. Releo antes de despegar mi espalda de la silla. Vaya discursito. Transición, conflicto política vs. gesto cultural alternativo, esperanza… Vaya porquería. Borro todo y cierro la máquina. Dormiré un rato. Son las 2 de la mañana . aunque la fecha de exponer se acerque, postergo un día más la redacción de mi conferencia.

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