Ebook – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 El ebook panamericano http://superdemokraticos.com/es/laender/argentinien/das-panamerikanische-ebook/ Tue, 29 Nov 2011 05:55:09 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=6034 La argentina Patricia Arancibia vive desde hace mucho en Nueva York y dirige las ventas de libros internacionales de Barnes&Nobles. La cadena de librerías estadounidense le apuesta fuertemente al poder adquisitivo de los estadounidenses hispanohablantes y comenzó en noviembre de 2010 la Ebook-Shop Nook español con 24.000 títulos para la compra, pues allá el mercado es, por decirlo así, panamericano: 50 Millones US-latinos viven en los Estados Unidos, 4,8 en Puerto Rico; para el año 2050, se calcula que serán 133 Millones. La población latina estadounidense es por esto la segunda más grande después de México. 35 Millones de estadounidenses hablan español en la casa (cifras de 2008), ya en 2009, 26% de los niños menores de 5 años en Estados Unidos eran hispanoparlantes. “Nosotros nos reproducimos rápido”, afirma la manager, quien arroja cifras a diestra y siniestra, y ella enfatiza: los latinos estadounidenses no son recelosos a la tecnología: ya más de la mitad tienen un Laptop y utilizan Wi-Fi.

En la corta entrevista le recomienda a los alemanes, cómo pueden aumentar su participación en el mercado, que hasta ahora está por debajo del 1 por ciento: La gran ventaja del mercado del libro alemán es la gran oferta de libros ya digitalizados, sólo hay que fortalecer la comercialización de los dispositivos de lectura. Los alemanes son por suerte ya buenos lectores.

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Un futuro falto de páginas http://superdemokraticos.com/es/laender/deutschland/die-zukunft-der-fehlenden-seiten/ Sun, 30 Oct 2011 13:09:13 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=5498 Yo en verdad quería escribir este texto sentada en el avión. Por las nubes. En el Boeing de Turkish Airlines que me llevó de Berlín a Estambul, al Cuerno de Oro. Allí donde se encuentran oriente y occidente. Yo pensaba que estando en la aeronave se me iban a ocurrir ideas geniales que lograran describir mi vida en la capital alemana junto con las experiencias como turista en la metrópoli turca. Que adquiriría nuevos conocimientos de la Europa del siglo XXI, pero también de la globalidad (así, mirando el mundo desde arriba), y tal vez, teniendo también al hado como maestro, me tocaría sentarme junto a un pasajero inteligente, un intelectual de lo cotidiano. Pero todo resultó diferente. Me quedé dormida. Bajo mi asiento susurran las turbinas del avión. La mujer a mi lado se quedó dormida. La chica a su lado también se quedó dormida. Cansado viejo continente…

Tuve un sueño.

En mi sueño no existían los Talkshows, ni las mesas redondas en las que se discuten temas de supuesta actualidad, una y otra vez, por los mismos expertos y tampoco existían los intelectuales del jetset, ya que volar se había vuelto impagable. Pensadores de la región daban conferencias a las que se invitaba a la gente corriendo la voz. Se había abolido la televisión, porque ya nadie la veía. La Internet estaba controlada, ahora sólo el que pagaba, podía poner información en la red. Sólo se podía navegar una hora sin pagar, después se pagaba por minuto. En Facebook costaba la publicación, me gusta y mensaje- La suma mensual de 20 euros no asustó a nadie, lo que llevó a Zuckerberg a recurrir a otras modalidades de pago. Como hace mucho se le había dejado de invertir a las bibliotecas, se acabaron en 2011 la totalidad de los fondos. Estas se digitalizaron después en Ebooks, con el fin de ahorrar costes y espacio. Aquí en el año 2033 son escasos los dispositivos de lectura con los que se hubiera podido leer viejos archivos. Y en Amazon y Google sólo se encontraban a un precio asequible los clásicos de la literatura norteamericana. Muchos autores escriben ahora en inglés o en chino, ya que el mercado sólo demandaba esas lenguas – los idiomas más pequeños se mantuvieron en niveles mínimos de uso diario, su vocabulario se truncó. Al que poseía un diccionario se le veía como leyenda local.

El que tenía algo que decir y no lo quería transmitir sólo de forma oral, tenía que buscarse una de las pocas tipografías existentes, y allí reproducir su escrito a mano o bien buscarse un copista, a un escribiente. El papel se había vuelto caro, así como todas las materias primas, pero quien tenía conexiones, podía tener acceso a las antiguas reservas de las editoriales. La mayoría había quebrado por no haber desarrollado programas autónomos y relevantes, y por haberse sometido más y más a los departamentos de marketing. Los honorarios para las cubiertas de los libros eran superiores a la de los anticipos pagados a los autores. De ahí que estos últimos hayan pasado en cantidades a editar sus propios libros para no tener que contar con el riesgo de que sólo después de seis meses de publicación, sus obras se hayan convertido en maculatura. Quien no lograba reunir el dinero suficiente para un libro entero, se sentía conformaba con volantes o pequeñas ediciones que por lo general pasaban por muchas manos. Debido a su escasez, cada idea por separado era valiosa. Como el desempleo había llegado casi a un 100 por ciento, el Estado le apostó a los programas de educación regionales organizados la ciudadanía, así como a la cosmética natural y al deporte. En fin, algo que ayudara a evitar el aislamiento. Esto hacía recordar a algunos a los años 30 en Alemania, y añoraban con volver al individualismo de finales del siglo XX. No obstante, ya este se había perdido irremediablemente. Ahora imperaba un nuevo colectivismo de la responsabilidad…

Desperté sobresaltada cuando se me sirvió un menú de tres platos. What would you like to drink, M’am? Tomato Juice, please.

Y agarré un periódico de papel, el Herald Tribune, donde aparecía un retrato del escritor japonés Haruki Murakami, quien afirmaba sobre sí mismo ser 99 por ciento autor y uno por ciento ciudadano. Si tenía una opinión política que dar, la daría sin titubear. Y él fue así una de las voces más fuertes que se pronunció en contra del uso continuado de la energía nuclear. Por lo demás, escribe el periodista, éste vive como un monje con 10.000 discos LP de los tiempos en que tenía un bar de jazz en Tokio. Un intelectual oculto. Él también se habría merecido el premio nobel.

Please fasten seatbelts. Ready for landing.

Traducción: Adriana Redondo

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Ratoncitos en la columna http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/mauschen-in-der-saule/ Mon, 11 Oct 2010 08:56:35 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2857

Este texto esta dedicado a la familia de ratones que vive en una columna en la central de policía en Frankfurt, con catorce niños ratoncitos. Inquietos y graciosos trabajadores nocturnos en colectivo. Este texto es por lo tanto dedicado al diminutivo, los trucos de magia contra los superlativos.

Este texto también esta dedicado al lenguaje con el que me comuniqué en los últimos días, el que me trae una extrañeza incómoda, cuando estoy con amigos de habla hispana, porque lo aprendí en la vida por casualidad, y no en una escuela. Yo llamo a esta lengua “español falso”. Esta es la moneda seudo-migratoria que traigo debajo de la lengua.

Manzanas frescas de mis campesinos de Brandeburgo, cuaderno, cámara, de resto una maleta vacía. Esta no fue mi primera feria de Frankfurt, sino mi quinta. Yo me sentía preparada. Pero viendo el sin fin de los estantes me invadió un nuevo miedo, un miedo que nunca había sentido y que de pronto tenía que ver con mi papel como superdemocrática: ¿Quién se va a leer todo eso? Yo no, jamás. E incluso, si logro escoger una selección bien pensada, ¿cuándo voy a poder escribir, por no hablar de actuar? El círculo vicioso del lector-escritor-ciudadano, me paralizó un momento.

Pero por fortuna me encontré con muchos otros lectores-escritores-ciudadanos en pasillos, standes y fiestas, personas que aman y roban libros y difunden siempre sus propios, mejores libros, estas pequeñas bombas mentales; o los autodiseñan, como la infatigable Eloisa Cartonera. La metáfora de la bomba es robada, la editorial independiente argentina Clase Turista ya había diseñado un libro con cable de encendido.

Ich, als Säulenmensch. Foto: Viktor Nübel

Editoriales independientes, tanto en Argentina como en Alemania, poniendo todo de sí y de su personalidad también, producen estos relevantes objetos artísticos, fuerzas de intervención en un mercado por lo demás bastante uniformado. Ellos toman “decisiones para el futuro” como lo expresó Sergio Parra, de la editorial chilena Metales Pesados. Yo ya me siento un poco hipócrita, por escribir esto en un blog, pero la “teoría literaria política”, que los autores de los Superdemokraticos desarrollaron virtualmente en los últimos cuatro meses, se debe estar imprimiendo en un par de meses. Nosotros vamos simplemente hacia atrás: primero online y luego offline. Primero la conexión digital, después la difusión física.

En la presentación del “2010 Ranking of the Global Publishing Industry” escuché los planes de los grandes consorcios para el futuro. Así supe que, a pesar de la crisis financiera, a la industria editorial no le va nada mal, pues los mercados digitales prosperan, tanto en Estados Unidos, como en España o Alemania, ¿y como será en Latinoamérica? Las editoriales ya no diferencian entre libros digitales y –como ellos los llaman- libros „físicos“, la única diferencia son los modos de comercialización, que dependen de los canales de distribución, pero también de servicios adicionales como el recomendar, no solo se guía por algoritmos. Ah! Pienso, se trata de intercambio entre humanos. Carolyn Reidy de la editorial mayorista estadounidense Simon & Schuster dice, en este evento, la frase más poética: “Se van a desarrollar nuevos formatos para los ebooks, pero nosotros todavía no los hemos descubierto. Eso lo va a hacer la próxima generación, ellos vienen con otro tipo de cerebros, distintos a los nuestros.” Eso lo puedo confirmar. Al levantarme salió una huella de agua de mi ojo izquierdo, como si fuera una máquina de lágrimas. Cuando estaba comprando gotas en la farmacia, les dije “Parece que llorara, pero no lloro. Mi ojo simplemente hace eso“. Debe ser por el clima de la feria. Como los ratones, los libros deberían salir más al aire fresco.

Traducción:
Natalia Guzmán Díaz

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