cocaina – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 Política Contaminante http://superdemokraticos.com/es/themen/miteinander/verseuchende-politik/ http://superdemokraticos.com/es/themen/miteinander/verseuchende-politik/#comments Fri, 29 Jul 2011 18:00:58 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=4653

Política Contamimante: Obra de arte del artista colombiano Juan Jose Barrera.

Hablar de política en Colombia es como diagnosticar un cáncer maligno, peligroso y progresivo que se introduce poco a poco en las entrañas de la sociedad y en su lugar lo que ha existido ha sido una fuerte y creciente inconformidad que cobija a los colombianos de diferentes ingresos, creencias y culturas, a quienes hoy llamamos de izquierda. Enriquecer a Colombia intelectual, económica y políticamente es más importante que esa visión miope y acomodada que nos brindan diariamente los medios de comunicación, facinerosos y fetichistas sedientos de amarillismo en bruto; mientras que en la selva llena de rebeldes y falsos justicieros con la mente y el cuerpo corroídos con partículas de dióxido de política contaminante y no por oxigeno puro; convirtiendo su ideal egoísta e interesado en el de todos, obligándonos a tomar cartas en un juego sucio que no queríamos jugar.

Siguiendo los pasos marxistas-leninistas del castrismo-guevarismo, en 1964 se crean en Colombia las “FARC” (Farsantes, Antisociales, Resentidos y Corruptos) lideradas por Pedro Antonio Marín alias Tirofijo y al que acompañaban otros dirigentes como Mono Jojoy, Raúl Reyes, Alfonso Cano, etc. La organización marxista-leninista FARC (Farsantes, Antisociales, Resentidos y Corruptos) como dije antes, viene operando en Colombia desde dicha fecha hasta la actualidad y está considerada como una organización terrorista por diferentes países occidentales, por la Unión Europea y por Las Naciones Unidas.
Sus acciones consisten en guerra de guerrillas y combate “regular convencional”, como lo llaman aquí, la verdad aun no se entiende que puede tener de convencional asesinar gente inocente a diestra y siniestra, colocar bombas, mantener a alguien atado durante largos años a una cadena de acero o hacer baños de acido sulfúrico a sus secuestrados entre otras de estas perlitas, así como el asesinato de miembros del gobierno y militares no tan inocentes, el desplazamiento de campesinos a áreas urbanas que nada tienen que ver con la siembra de papa y de cebolla, la destrucción de la infraestructura de las ciudades y el secuestro o asesinato con fines políticos. En Colombia la protesta social es limitada porque toda acción disidente o de resistencia es asociada a terrorismo, a comunismo, a la guerrilla, al diablo socialista y a los ateos. Entre sus numerosos atentados terroristas, este bloque “intelectual” o como yo llamaría con “bloqueo intelectual”, donde el que el descontento social es muy limitado, porque toda acción disidente o de resistencia es asociada a terrorismo, a comunismo a falsa politiquería, a wiki-leaks o al carrusel de las contrataciones.

Los anteriormente llamados guerrillos mantienen el 40% de los cultivos ilícitos en Colombia para su transformación en drogas (lo cual si estuviéramos en EE.UU estaría muy bien; seria mas divisas y el consumo interno del país) esto contribuye de forma decisiva a la vigencia de estas organizaciones narcoterroristas, que afectan negativamente el medio ambiente, el desarrollo agrícola colombiano, la estabilidad de la zona y el desarrollo del tráfico de drogas a escala internacional, de otras acciones delincuenciales y falsa poesía , con hospedaje donde sus camaradas en Ecuador, Cuba o Venezuela y algunos reductos mínimos en Europa.

Vamos de conmoción en conmoción. Nada más conmovedor que la campaña francesa para rescatar a Ingrid Betancourt, ignorante gobierno que desconocio la culpable arrogancia que excluyendo las advertencias del gobierno de Andrés Pastrana llevo a otra politiquera a esta lamentable situación, o la emotiva ola de correos de internet que exige la libertad de Emanuel, hijo silvestre de una periodista y un guerrillero. Si, Colombia no cesa de conmoverse. Lo lamentable es que aquí todo conmueve, pero nada se mueve Los sucesos colombianos de las últimas semanas pueden considerarse odiosos desde la óptica de los derechos humanos, insólitos desde la perspectiva de las relaciones internacionales y teatrales desde el ángulo militar. Pero difícilmente volveremos a presenciar una temporada más apasionante desde el punto de vista político. Senadores, ministros, secretarias, viceministros ¿de qué? De agricultura de servicios públicos, de obras de la ciudad, de gobierno, todos llevados a la cárcel por corrupción y mal manejo de dineros… parece que por fin se está destapando la olla podrida del gobierno político de este pais, una olla que llevaba años bien tapadita. Digo mal: la política no alcanza a describir lo visto. Habría que acudir a una mezcla de relato presumido en la eterna lucha entre el Bien y el Mal, la honestidad y corrupción. En definitiva vivir en Colombia con la guerra localizada y con el conflicto armado no es fácil, pero mas allá de este negro panorama se esconde las mujeres y hombres honrados y luchadores que trabajan incesantemente a favor de la paz, un cuadro intimo fuera de políticos y guerrilleros, de bombas y de secuestros, mujeres del común que como la heroína de Sófocles en la tragedia griega, asumen una lucha constante para apartar a su familias de los teatros de violencia y recuperar los derechos que muchas veces los envestidos por el poder les arrebataron y aunque suene irónico y paradójico vivir en y convivir en Colombia es una de las experiencias más enriquecedoras que una persona pueda tener, llegar del extranjero a un país tan diferente, muchas veces como dicen en los medios de comunicación internacionales, el mas “peligroso” diría yo que la claridad de esas noticias no es tan cierta, como decía mi abuela “el tigre no es como lo pintan”, aquí se respira armonía, tranquilidad, paz aunque muchos lo duden. Confianza y algo que es más difícil encontrar en el extranjero: solidaridad de toda la gente que, bañadas en una sonrisa recibe a sus familiares, amigos, comadres y hasta desconocidos ¿Qué se le ofrece sumerce? Que le vaya muy bien y ¿en qué puedo servirle? Son palabras icónicas de este país multicultural, rico en biodiversidad, cariño y amable convivencia con todos. Como dicen algunos por ahí “Colombia” el riesgo es que te quieras quedar”.

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Por una nueva cultura de las drogas http://superdemokraticos.com/es/laender/kolumbien/fur-eine-neue-drogenkultur/ Tue, 21 Jun 2011 07:00:08 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=4194

Main global cocaine flows 2008. (UNDOC, United Nations Office on Drugs and Crime)

Al calor de las recientes declaraciones de la Comisión Internacional en Política de Drogas, a la que pertenece Kofi Annan y un grupo de intelectuales y políticos (entre los que se cuentan el premio Nobel Mario Vargas Llosa o el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker), quisiera compartir algunas reflexiones sobre el mentado fracaso de la guerra antidrogas, esa vieja cruzada que iniciara Richard Nixon y que casi cuarenta años más tarde ha dejado un saldo de miles de muertos, sociedades descompuestas y un aumento exponencial del consumo.

Hasta hace unos meses todas las radios colombianas emitían un comercial en el que una niña con voz mimada e hipócrita se dirigía a los cultivadores de coca para pedirles que dejaran de sembrar “la mata que mata”. Y digo hipócrita porque en realidad se trataba de una amenaza, tanto más escalofriante dado que la portadora del mensaje era una niña. El comercial, financiado por el gobierno de Álvaro Uribe como parte de la campaña de sustitución de cultivos ilícitos, tenía un subtexto transparente: los campesinos no son malos, sino niños un poco idiotas, a los que hay que dirigirse con paciencia y mañas de maestro escuelero, de los que combinan hábilmente la zanahoria con el garrote. Y la coca, por supuesto, es esa diabólica “mata que mata”, una réplica tropical del árbol de la ciencia, una entidad maligna capaz de aniquilar vidas humanas. Las series de oposiciones didácticas −plantas buenas/plantas malas, premio/castigo, maestro/alumno, adulto/niño, vida/muerte− están atravesadas de cabo a rabo por la ética y la estética de las campañas de evangelización que se practican desde 1492 en territorio americano.

Este discurso cristiano –y aclaremos que el comercial de la niña no es más que un ejemplo entre muchos− constituye una provocación a los pueblos indígenas que, además de tener una relación ancestral de conocimiento con la planta, se cuentan entre las comunidades más afectadas por la guerra antidrogas. Según datos de la oficina de la ONU para los derechos humanos, en 2009 los asesinatos de indígenas aumentaron un 64% respecto al año anterior, lo que no es de extrañar, dado que actualmente este colectivo representa una de las escasas formas organizadas de resistencia contra todos los actores armados de un conflicto que, no menos dependiente de los flujos internacionales que controlan los precios de la droga, muta sin cesar para mantenerse vivo.
Lo que hay es, por lo tanto, una mirada construida históricamente a partir de todos estos condicionamientos de índole cristiana y colonial, con el consecuente desarrollo de una hybris que redunda en el dominio y explotación irracional del territorio.

Todo ello incide, por un lado, en una imposición colonial de las metáforas de la fe cristiana en la concepción y dominio de los entornos colonizados, y por otro, en la prolongación histórica de ese proceso de imposición de metáforas durante los sucesivos espolios de la economía extractiva del capitalismo moderno (las fiebres del oro, el caucho, la quina y más recientemente, la coca…). Y es que a pesar del cariz supuestamente laico de ésta última forma de dominio, lo que se observa es que, al igual que en tiempos de la Conquista española, la naturaleza americana sigue siendo observada por sus actuales explotadores como un espacio salvaje donde imperan fuerzas irracionales a las que sólo es posible oponerse mediante el uso de la violencia. Y esto se aplica tanto a las instituciones estatales como a los poderes fácticos que imponen su ley en cada territorio: las redes non-sanctas conformadas por narcotraficantes, grupos armados al margen de la ley, élites locales y compañías transnacionales.

Seamos enfáticos a la hora de denunciar las mentiras: es irracional y estúpido atribuirle defectos morales a una planta o a cualquier sustancia; la retórica que se vale de ese rezago medieval de nuestra cultura tiene como finalidad ejercer un lucrativo e hipócrita sistema de control ideológico sobre quienes consumen y sobre los estados productores.
Seamos aún más enfáticos: a pesar de sus insuficiencias jurídicas y filosóficas, la propuesta de la Comisión  de despenalizar el consumo constituye un paso importante para empezar a perfilar el horizonte deseado, esto es, una nueva cultura del uso de las drogas que, en lugar de reforzar la lógica del capitalismo, la haga estallar en pedazos.

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