Christoph Schlingensief – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 Quando paramucho mi amore de felice corazon http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/quando-paramucho-mi-amore-de-felice-corazon/ http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/quando-paramucho-mi-amore-de-felice-corazon/#comments Tue, 24 Aug 2010 11:27:40 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1133 Mariannenplatz, Xberg. Foto: RH.

Mariannenplatz, Kreuzberg. Foto: RH

Primer sueño: Soy sacrificado. Soy golpeado por trozos de carne, alguién toma impulso, no puedo reconocer de donde vienen los golpes. Pero son más fuertes, comienzo a gritar, por fin despierto.

Participación: Consuelo y envío, de alguna manera la única forma de relativización, ya que el individuo es sobrevalorado, sobre todo por si mismo. La psicología, la investigación del cerebro nos adelanta en mucho.

Por favor abastecerme.

Un lindo día en Kreuzberg, una parte de la ciudad sobrepoblada y cargada, demasiados turistas, demasiada gente joven concentrada en el efecto que provoca su imagen. En un café en la Wiener Straße estamos sentados ante la conexión de Internet inalambrica. Camareras tatuadas. Estrellas sobre la piel clara. La cerveza a subido de precio. En el Süddeutsche Zeitung -uno de los diarios nacionales más importantes- dos páginas completas dedicadas a Nicholson Baker analista de video juegos, bien narrada, en la que de vez en cuando aparece una linda frase, indefensa y concisa, sin tendencias. La participación del ciudadano.

„Visité un club de strip en el que un alien azul bailaba para mi.“

El sol se queda afuera. Las camareras dejan correr el mismo CD por segunda vez, una mezcla extraña que empieza con los Morrissey y termina en Flaming Lips. No se si tengo alguna opinión. Se que la opinión festeja su comeback, también en mis textos y eso es bueno. Por otro lado la opinión a menudo está indefensa. Cómo me siento como ciudadano. No lo se. No he votado 15 años. Estoy en contra del servicio militar obligatorio. Apoyo la justicia social. Soy un tipo en esas condiciones. Es el día, en el que se anuncia la muerte de Schlingensief, uno de los últimos en usar los viejos recursos de protesta y escándalo. Al final él fundo una iglesia del luto.

Segundo sueño: Estoy con un grupo grande de turistas en un edificio alto, una especie de fábrica con varios pisos, mientras tanto el edificio de al lado es bombardeado. Nosotros sentimos los impactos. Vemos a las paredes tambalearse. Algunas piedras permanecerán impresas. Polvo se desprende de los muros. Temblamos a ras del suelo, pero nuestro edificio no es atacado. Cuando los bombardeos terminan, abandonamos el edificio y miramos los daños, los pisos de los edificios que se han convertido en cráteres, los restos esqueléticos de las murallas. Nos preguntamos por la procedencia de los bombardeos y sólo pueden ser rusos. Nos encontramos en una ciudad del sur en Europa del Este, la gente, sobre todo los hombres aparentan estar lejanos y amargados, inasibles, uraños. Atravesamos la ciudad en un coche militar. El cielo es oscuro. Me han robado un morral y una maleta, todo lo que poseo, estoy furioso y al mismo tiempo intento consolarme con la idea de que la propiedad solo es un peso, propiedad como categoría burguesa y „son solo (inexacto:) Materia, algo material“. Pero no funciona realmente. En un cobertizo lateral veo a E., intercambiando ternura con su mejor amiga (se lamen), se sientan, se acuestan. No quiero mirar ni aproximarme. No quiero verla.

Fuck Solaris, Bus Wannsee, Foto: RH

Solaris. Foto: RH

Nicholson Baker cita a Confucio: „el que actúa a partir de la venganza, cava dos tumbas.“ No se si este podría ser un nuevo principio. „en mi caso palpitan dos corazones en el pecho que, relativamente violentos, se tiran de los pelos“, dice Judith Holofernes en una entrevista de otro diario. Dos corazones se tiran de los pelos. Al final uno de los corazones pierde la cabeza. Nos decidimos por el sol. Tenemos miedo de envejecer. Las señales de los jóvenes no nos importan.

En el tercer sueño la encuentro. Ha engordado notoriamente, sobre todo en la cara. Se aproxima inmediatamente, percibo una resistencia interior, debo pensar que tiene dos hijos, que la esperan en Allgäu, y que probablemente sólo quiera usarme. Está claro que ella quiere que vuelva. Se acerca más, todavía me resisto, entonces me besa y dice: „No voy a volver a huir.“

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