Cuba – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 Nunca metí las manos en la candela por Fátima http://superdemokraticos.com/es/laender/kuba/ein-kurzschluss-fur-fatima/ Fri, 20 May 2011 21:03:13 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=3825 Vale Todo fue una telenovela brasileña que pusieron en Cuba en los años del Período Especial. En aquel momento había apagones programados de varias horas y muchas veces coincidían con la transimisión de la telenovela. Mi madre y yo, fanáticas, nos íbamos en chancletas, con las batas de casa, y con las pasas al aire para el otro circuito. Cuando se iba la luz en nuestro circuito que era el 6, en el 19, que quedaba a algunas cuadras de la casa, había corriente. Y para allá íbamos a molestar a cualquier no tan conocido que nos dejara sentar en un sillón, incluso parar en la ventana, para ver la novela. Muchas veces hasta nos colamos en el hospital y la veíamos en las salas con los enfermos. Lo importante era no perderse qué pasaría con Raquel y con su hija Fátima, que eran las protagonistas. Después, cuando siguieron los apagones, no era lo mismo irse para el otro circuito, a una le faltaba el alma, el ímpetu, la dignidad, que nos ofrecía Vae Todo. Sí, porque era, y es todavía, lo más grande.

El caso es que en mi casa había un refrigerador ruso. Con el fanatismo que yo tenía con la novela decidí un día ponerle Fátima; que era ambiciosa, oportunista, calculadora pero a la vez humana. Obligué a todos en la casa referirse al refrigerador con ese nombre pues era una manera de tener por siempre a Vale Todo, porque de verdad que me sentí tan perdida cuando se acabó, tan sola… Y nuestro refrigerador tenía muchas cosas en común con Fátima, estaba malo pero a la vez sin él no podíamos vivir. En la base estaba un poco oxidado y había que cambiar las juntas de vez en cuando y chapistearlo, pero congelaba que era una gloria y a veces hasta mi mamá hacía duro frío y helados con arroz para vender a los chiquillos de la cuadra.

Yo me encargué de cuidar a Fátima como si fuera mi hija. Cuando se iba la corriente había que desconectar a Fátima enseguida para que no se quemara, por el impacto súbito de la energía eléctrica después. Yo lo hacía. También todas las vecinas se habían comprado para sus Roque Santeiro o Jorge Tadeo – vecinos también de Fátima de novelas brasileñas- un aparato que aseguraba que cuando viniera la luz nuestros refrigeradores no se quemaran. El aparato también era para prevenir los bajones de voltaje, cosa que ocurría con frecuencia y que sigue ocurriendo, y costaba un poco caro en la bolsa negra. Yo lo compré. Todo por Fátima, por mi Fátima, por mi niña, a la que le pasaba un pañito todos los días y no dejaba que nadie hablara mal de ella nunca.

Hace algunos años, cuando empezó la Revolución Energética, y ya yo no era una vejiga, había que cambiar a Fátima por unos refrigeradores chinos que se llamaban Haier, pensé en ese momento en mí, en Lulú Malanga, gritando en la casa: Ochín, te queda algún huevito para mañana? Y un refresquito? Y un poquito de picadillo? Cosas que yo habitualmente hablo con Fátima. Y Ochín llorando diciéndome: no, Lulú, no, no, no. Ochín era una telenovela china que pusieron en Cuba un poco despúes de Vale Todo y era de una china que se llamaba así que se pasaba todo el tiempo y toda la vida llorando. Qué va. No quise cambiar a Fátima por esa china. Fátima cuando te decía que no, te lo decía con carácter, con clase; y no, bastante había tenido que luchar yo por Fátima para ahora saber que le darían martillazos y la meterían en esos hornos a darle candela. Y no la cambié.
Pero era verdad que Ochín hubiera ahorrado más corriente. Escucho a todas las vecinas gritándole a Takeshi, a Voltus V, pero jamás he oído ni una queja de lo que gastan, del dinero que hay que pagar todos los meses por su alto consumo. Y veo a Fátima, vieja, oxidada, hay que chapistearla y cambiarle la máquina pero ahora valen más caras porque todas las que hay son chinas. Así, tirada en ese rincón, como recriminándome por no haberla metido en la candela. Sí, porque la relación ha cambiado. Aunque me cueste decirlo ya Fátima y yo no somos las mismas desde la Revolución Energética.

Anoche volví a soñar con Vale Todo. Y con la famosa escena de Raquel rompiéndole el vestido de novia a Fátima y con la parte final en que Fátima se casa con un príncipe millonario y se va para Milán y deja a su hijo y a su madre y triunfa. Me desperté. Fui a la cocina y vi a mi Fátima. Cada día más decadente la pobre. La imaginé casada con ese príncipe y me dieron ganas de llorar.

Por eso hoy no pensé en mí. Cuando me levanté lo primero que hice fue desconectar el aparato de voltaje que protege a Fátima y la dejé así, desnuda a la corriente eléctrica.
Y que la energía lo haga. Ni yo ni ella.

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Itinerario http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/reisefahrplan/ Wed, 08 Dec 2010 19:07:15 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=3371

Desde la cama se ve la humedad que acaricia el cristal de la ventana del cuarto en el despertar del día. La nieve quiere entrar a saludar, solo la frena el calor de la calefacción. No he dormido más de cuatro horas. Muchas ganas de levantarme no tengo, pero sin visa en el pasaporte sería todo mas complicado. Los diez pasos hasta el baño, la pasta y el cepillo de dientes, una cepillada rápida, la sensación de limpieza me llevan a ducharme, prolongando así el éxtasis y quitándome los olores del ayer, un ayer hostil. Todo esto con una buena canción para empezar el día y tomarme el primer vaso de agua. Los pensamientos se van convirtiendo en acción. Salir de la cama, los pasos, Bugge Wesseltoft con It’s snowing on my piano, la ducha, la toalla, el agua: la tranquilidad de las pequeñas cosas que apaciguan el alma. El reloj en cambio, no parece muy tranquilo y anuncia que ha pasado media hora. Has necesitado quince minutos más, para algo que deberías haber hecho en diez. No hay café. ¡Apúrate! ponte el pantalón más lindo con la camisa más linda, bufanda y abrigo. Hay que causar una buena impresión. No dejes de coger los papeles que dejaste preparados ayer y rectifica que estén todos nuevamente. Baja las escaleras corriendo, pero no te caigas, que no es momento para accidentes. Aire frío. Los pasos se van hundiendo en la nieve, ojala no olviden regar las piedrecitas que evitan que caigamos al suelo constantemente. ¿Tendré todos los papeles? La estación está a no más de cinco minutos. Caminar por Neukölln tiene su encanto. Por sus calles se pasea un  surrealismo derrotado que a mi me invita a rebelarme y es que Neukölln ostenta un barroquismo hiriente.

Andares.

Ya a las ocho de la mañana la panadería turca en la esquina de Selchower Straße, tiene unos cuantos inquilinos. Luego del acostumbrado hola con sonrisa tomo mi café y salgo rápido dirección Hermannstraße. Cien metros más allá, después de doblar a la izquierda ya estoy en el metro que llega en dos minutos. Cuando viajas en el metro ves la ciudad distinta, se ve en la mirada de su gente, en el vaivén de sus cuerpos, unos contra otros. La ves en el controlador de la BVG, el que no tiene Ticket, la muchacha que se va a la universidad, el tipo elegante y el montón de almas que ya no se amontonan frente a las puertas del purgatorio, sino frente al la puerta automática del Metro. En la Osloer Straße cambio de Metro al U-9 hasta la Amrumer Straße, dos estaciones más y ya casi llego. Un cartel anuncia la proximidad de mi destino: Ausländerbehörde nach rechts.

El edificio no invita a entrar, pero hay que hacerlo. A pesar de todo llegue trece minutos antes, así que puedo buscar la oficina con calma. Me oriento en los pequeños mapas que indican adonde debo dirigirme. Segundo piso a la derecha. Me siento en el primer salón de espera a mi izquierda y espero que en la pantalla salga mi número, por suerte tengo una cita que demoraron dos meses en darme. Saco el libro de turno, esta vez le toca  a la mil veces releídas Antología poética de Benedetti. Lo abro al azar y Benedetti me saca una sonrisa: me está pidiendo que no me salve. Como si fuera tan fácil… Se me acerca un hombre que debe tener entre 30 y 35 anos. Me pregunta si allí es para la B, le digo que si y se sienta a  mi lado. ¿Y tu de dónde eres? – me pregunta. De Cuba – respondo. ¡Oh, Cuba! Che Guevara… ensaya una sonrisa. ¡Bonito país! – agrega. Aunque yo no me pensaba nervioso, mi rostro parecía decir lo contrario, pues mi nuevo amigo continuo diciendo: No te preocupes, a los cubanos seguro les dan visa. Yo en cambio vengo del Líbano, a mi me hacen sudar más.

Un sonido me indica que un nuevo número será llamado. Es el mío. Me despido con una sonrisa y camino a la puerta 264. Benedetti me sigue diciendo que no me salve, que no me reserve del mundo un rincón feliz. Controlo mi rabia. Toco a la puerta y entro.

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Sin adiós, pero con hasta luego… http://superdemokraticos.com/es/themen/globalisierung/kein-adios-aber-ein-bis-bald/ Thu, 14 Oct 2010 09:57:20 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2625

“La cultura para la liberación se constituye no solo mediante la organización de datos culturales preexistentes, sino también mediante la creación de un tejido de ideas y valores. Es preciso desarrollar  un concepto de cultura nacional sin que este se torne limitativo y objetivamente conservador, eliminado la tentación de crear barricadas, de identificar en la tradición el único sistema de valores revolucionarios, al igual que la reacción opuesta: el agnosticismos .”

Jorge Luis Acanda

Alguien dijo alguna vez que las mejores ideas nacían en la cocina. Hace unos meses comenzó un proyecto que ha mantenido en un vilo a mucha gente, entre ellas a mi. Por vez primera en mucho tiempo me vi en la necesidad de escribir siempre haciendo referencia a mi vida. De este modo también me sorprendí mirándome  a través de los ojos de los demás. Me vi, y también mis otros tu, desde distintas perspectivas. Mi yo dejó de ser egoísta y comenzó a andar mirando de la mano de textos escritos desde todo el continente Latinoamericano o Gran Colombia, como pretendía llamar Francisco de Miranda a esa porción de tierra frente al continente africano. Otra vez se pararon Europa y Latinoamérica frente a frente, pero esta vez para conversar diáfanamente sobre la relación de ambas, sobre sus improntas y compromisos. Esto no fue ni es nada casual. El dialogo no está motivado por intereses económicos y fue puesto en marcha por dos ciudadanas del mundo, una que nació en Tarija y la otra en Bremen, dos lugares tan distantes como tan próximos cuando de acercarse se trata. El lugar común para ello se encontró en la literatura; el punto de apoyo en Berlín, con la mirada fija en la utopía.

Desde una perspectiva individualista se abordaba la vida a los dos lados del polo mundial, haciendo así posible que el individuo que mira se convirtiera en el grupo que hace y el yo presupusiera en el tu. De esta manera se construyo un mosaico que muestra el rostro de la gente que quiere mirar diferente este mundo mundializado. Las propuestas están implícitas en el hacer mismo y solo en él se encuentran como en casa.

Para saber lo que provocó este Blog no nos queda otra que  crearlo y leerlo y escribirlo y promoverlo, no solo con Latinoamérica, sino también con todos los rincones del mundo; dándole de este modo a la literatura la oportunidad de construir los puentes que los políticos en su miopía no logran.

La ironía del nombre, Superdemokraticos, ya hace alusión a esta miopía. A mi me recuerda a un Nietzsche que pretendía filosofar con el martillo, para evitar de esta suerte la pretensión edificante de la filosofía tradicional, que en su opinión había malogrado al ser humano.

Pero Nietzsche no alcanza y la superdemokracia no es mas que el pretexto para mirar allí donde mas duele, así que no queda otra que volverla a parir, esta vez desde presupuestos diferentes. Darle la palabra  a los jóvenes en un mundo que envejece, es un atrevimiento que puede ser un presupuesto necesario en un mundo que adolece de sordera.

Es por eso que no digo adiós sino hasta luego, doy las gracias por haber podido participar y espero poder seguir construyendo presupuestos.

Calle 13 Pal norte

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¿La máquina de la felicidad? http://superdemokraticos.com/es/themen/globalisierung/die-glucksmaschine/ http://superdemokraticos.com/es/themen/globalisierung/die-glucksmaschine/#comments Tue, 12 Oct 2010 15:00:55 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2471
raro (lo cual no es malo)
Image by ectopic via Flickr

Toca despedirse de Los Superdemokraticos y una trata de hacer el recuento. ¿Qué quedó de la experiencia? ¿Alcancé a disfrutarlo? ¿Llegó a ser este blog colectivo lo que esperaba?

Empecemos diciendo –yo y mis otras yos- que ninguna experiencia es nunca lo que una espera. Uno de mis yos piensa que hubo algo que se cumplió: la expectativa de encontrar gente afín, por ejemplo. O la expectativa de leer artículos interesantes y conocer más acerca de los países de quienes participaron. ¿Y qué no se cumplió? No sabría responder. Sólo puedo decir que me quedé con ganas de un mayor diálogo, de una mayor compenetración entre nosotros, los autores del blog. Puede ser que pensara el proyecto como una suerte de experimento de democracia virtual, un espacio para poner a prueba nuestros respectivos locus de participación política. Que nadie se levante para decir que me pasé de lista, quizá de soñadora, lo reconozco. Pero hice más, me pasé de soñadora despierta. En una especie de limbo creado por mis expectativas he vivido este período de tiempo empleado en Los Superdemokraticos construyendo ensayos de viabilidad política a partir de ideas de mis coterráneos (si, para mí este territorio virtual, no geográficamente delimitado, ha constituido este meses una suerte de patria compartida). Una patria virtual, una patria que no lleva la inscripción de los nacionalismos o las historias o mitos fundacionales y aglutinadores de un pathos común. Una patria que reconfigure la patria delimitada por lugares de nacimiento o anclajes territoriales de especificidades físicas geopolíticamente codificadas.
He vivido una patria colectiva y desterritorializada, con configuraciones azarosas que se pone en práctica entre signos de interrogación y que son discutidas con timidez para luego desvanecerse en el desgano de una falta de fe en la coincidencia colectiva. ¿Es esto negativo? No me interesa verlo de esa forma. Es lo que es. Me interesa más bien contemplar la capacidad productiva, políticamente activa que esto conlleva. Las maneras de aires desideologizados de nuestra interacción tienen que ver con una sensibilidad siglo XXI, muy a tono con un registro que aún no se encuentra en las épicas relatadas por la disciplina histórica, más allá de sus esfuerzos de revitalización. Nuestro interés no va enfocado hacia el derrumbe o sustitución de gobiernos o hacia la predica de nuevos sistemas de sociabilidad global. Nuestro entusiasmo se concentra en prácticas de pequeña escala, microestructuras o creación de nodos en el medio de la estructura local. La manera de comprobar lo que digo es leyendo los posts que componen este maravilloso blog. Para mí al menos, es claro que hay una pequeña diferencia de retórica: no queremos cambiar el mundo, queremos contribuir con algunos pedacitos, y dejar que cada cual tome su parte en un (des)orden global que no tiene por qué arribar a ningún a ningún estatus asociado con un telos de perfección. Sin abundar más, digamos que es posible hacer mucho más cuando se abarca menos. No es cuestión de edades, sino de posturas, y en el caso de nuestro recién comenzado siglo XXI, de tendencias. Es ese sentido, me enorgullece formar parte de esta generación. Ya el poeta Fernando Pessoa había expresado lúcidamente al respecto lo que sigue, y con lo cual me despido de mis compatrioras del blog, deseándoles lo mejor hasta que el azar nos reúna, que lo hará, en próximas complicidades:

Hablas de la civilización, y de que no debe ser,
o de que no debe ser así.
Dices que todos sufren, o la mayoría de todos,
Con las cosas humanas por estar tal como están.
Dices que si fueran diferentes sufrirían menos,
Dices que si fueran como tú quieres sería mejor.
Te escucho sin oír.
Si las cosas fuesen diferentes, serían diferentes: esto es todo.
Si las cosas fuesen como tú quieres, serían sólo como tú quieres.
¡Ay de ti y de todos los que pasan la vida
queriendo inventar la máquina de la felicidad!

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http://superdemokraticos.com/es/themen/globalisierung/die-glucksmaschine/feed/ 2
La libertad no es de izquierda ni de derecha http://superdemokraticos.com/es/laender/kuba/die-freiheit-kennt-kein-links-oder-rechts/ Fri, 08 Oct 2010 17:22:44 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2771

En la conferencia de prensa del club P.E.N. el autor y periodista cubano Ricardo González Alfonso, que fue condenado a 20 años de cárcel en su país, que fue expatriado y acogido por el gobierno en España a principios de junio, contó a cerca de los tres momentos más lindos desde que está en libertad, sobre su trabajo y el amor por su mujer.

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Globalización: ¿Cuba aplica? http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/globalisierung-fur-kuba-zutreffend/ Wed, 22 Sep 2010 15:14:12 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2057 La palabra globalización se vive en Cuba en un doble estándar. Para nada tenemos esa economía híbrida que sobresale en muchos países y que es uno de los signos indiscutibles de la globalización. En realidad, para nada tenemos una economía. En Cuba esta ha sido una palabra prohibida por mucho tiempo. En primer lugar, debido a que la forma de Estado que promovió la Revolución Cubana decidió cargar con la responsabilidad económica del país. Se trataba de construir un modelo de país futuro, o más bien, un modelo de mundo futuro. En dicho modelo, como en todo modelo, la economía era fundamental.

¿Consecuencias? Hoy tenemos un expresidente, mito histórico y dinosaurio de la izquierda semi radical –Fidel Castro, sí- que reconoce en una entrevista la poca funcionalidad del modelo socialista cubano. Aunque luego se retractara, la declaración tiene vínculos demasiado evidentes con las nuevas medidas económicas del presidente, su hermano Raúl, donde por primera vez en 50 años no sólo se le da valor a la propiedad privada sino que se la incentiva por medio de despidos masivos. ¿Y cómo se refleja esto en mi vida cotidiana? Digamos que la globalización en materia económica es una leyenda de la que he escuchado tanto -y con un nivel similar de influencia sobre la realidad- que la historia de Papá Noel …

Otro signo de la globalización: migraciones en aumento. En el caso de Cuba otra vez el Estado nacionalista-comunista-socialista (esas han sido las distintas nominaciones del periodo revolucionario) ha impulsado olas de migración masiva, en contextos específicos y bajo términos y condiciones sumamente polémicas, mientras que por otro prohibió al ciudadano común viajar al extranjero, emitiendo un permiso de salida –y permiso de entrada para el cubano emigrado- que convierte a la isla en una gigantesca cárcel donde el mar hace las veces de frontera. Entonces… esto de las migraciones es un tema delicado para cualquier cubano, y está lejos de parecerse siquiera al modus vivendi de un privilegiado ciudadano del primer mundo.

Por último, cada uno de nosotros es un mosaico de elementos, reza la propaganda de la nueva ideología consentida del norte –la globalización, ¿cuál otra podría ser? Bueno, en Latinoamérica otro gallo cantaría o canta… Las independencias de nuestros países del régimen colonial se llevaron adelante excluyendo varias piezas del mosaico continental. Los habitantes originarios, más los negros y los chinos, junto a otros, fueron expulsados dentro de cada país hacia zonas periféricas de una sociedad criolla que se erigió como blanca y occidental.

Hacia finales de este proceso, muchos “etnólogos” –en Cuba tenemos a Fernando Ortiz- comenzaron a hablar de sincretismo, de transculturación, y en fin, de mezclas a diestra y siniestra. Sin embargo, ese empeño de concebir en una misma sopa a todas los ingredientes del mosaico es un movimiento reflexivo que tiene bastante de falaz y mucho del, como decimos por acá, “pasarse de listo”. Es una forma de incluir sin incluir: ¿qué vamos a incluir si todo está ya presente? La línea evolutiva de este pensamiento -que tuvo de positivista- llegó hasta nuestro siglo XX y tomó su lugar en la Revolución Cubana, cuando esta asumió la postura de eliminar todas las organizaciones de minorías en el país, y decidió declarar sin vigencia la discriminación racial de una manera suigéneris: ejerciendo la discriminación positiva, por un lado, y declarando que ningún revolucionario podía ser racista, por el otro. El análisis de cómo la Revolución Cubana ha manejado ideológicamente la diferencia entre “lo que debe ser” y “lo que es” llevaría a una buena lección de política. Desgraciadamente una lección de política que serviría para hablar de “multiculturalismo”, esa etiqueta globalizada.

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Ciudadano de hoy: ¿extranjero de mañana? http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/heute-burger-morgen-fremder/ Thu, 09 Sep 2010 07:48:29 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1785

Tapa de Sherry Yorke "Multicultural Literature" Foto: Linworth Books

Mi país es Cuba, pero me encuentro hoy de visita en los Estados Unidos, para ser más precisos, en Miami. Una ciudad asombrosa, llena de latinos –personas emigradas de Latinoamérica-, y con un clima parecido al de La Habana. El término latino sólo parece tener sentido acá, o en el resto de Estados Unidos y Canadá. Latino es una etiqueta que encuentro políticamente muy activa que da cuenta de diferencias y de cercanías culturales; a saber, las diferencias con el norteamericano o “gringo” y las semejanzas frente a este entre las distintas culturas latinoamericanas.

No es que todos los latinos tengan el mismo comportamiento en América del Norte, puesto que no es así. Los grupos de cubanos, puertorriqueños, mexicanos –estos pueden encontrarse en mayor número en Texas-, colombianos, dominicanos, entre otros muchos, se adaptan de manera diferente al american dream. En Miami, por ejemplo, los cubanos parecen obtener un económico american dream como tendencia. Sé de puertorriqueños en algún punto de esta ciudad que permanecen en un barrio identificado como pobre y negro. Lo primero es palpable allí, lo segundo tiene que ver con la manera en que se acomodan ciertas identidades culturales en el imaginario norteño donde predomina ese “white people” que hace referencia a una superioridad étnica y político/económica al mismo tiempo. Cuando se dice white people se piensa en anglosajones o en descendientes de estos. Significativamente, todo lo que caiga fuera no es “blanco”, lo que recuerda el hecho de que la idea de raza nació en tiempos de la colonización de América.

En una reunión informal de estudiantes y trabajadores de la biblioteca de la Universidad de Miami encontré a jóvenes emigrados de Puerto Rico, México, Colombia, Haití, Cuba… Todos llevaban años de vivir en Estados Unidos, y mi impresión es que hablaban de su país de origen como si hablaran de un pasado lejano, o de un sitio del que había que salir porque Estados Unidos es un mejor lugar. Me preguntaron si no quería quedarme a vivir acá en vez de regresarme a Cuba. Cuando respondí que no, me preguntaron por qué. ¿Por qué querría alguien regresar a un país donde la situación económica y sociopolítica es inestable y hasta pesadillezca –en el sentido de que parece recorrer un círculo vicioso sin salida aparente?. Mi respuesta no es una razón, sino una intuición. Quiero regresar porque si me parece importante la identidad latina como una manera de expandir las fronteras de ideologías nocivas y hasta cierto punto caducas de la identidad nacional. Me parece también importante el trabajo con la sociedad civil de los países que  dejan atrás cuando emigran. Más que una emigración para el caso de Cuba, y de cualquier país latinoamericano tan acostumbrado a despedidas y familias separadas por océanos, creo importante un estar aquí mientras se está allá y viceversa. No mirar hacia el norte o hacia Europa como modelo, sino como ejemplo de lo que no somos ni seremos nunca. Propongo pues el viaje como aprendizaje, no la emigración y el adquirir una nueva identidad nacional o una doble identidad nacional, sino el llegar desde una identidad nacional caduca o en vías de transformación -¿cuándo no ha pasado eso en América?- hacia una forma de identidad que cruce el conocimiento empírico –o sea, la experiencia de un conocimiento que no puede ser adquirido de otra forma…– en torno a las prácticas culturales de otros con las propias.

Propongo una manera de practicar la extranjería como acción cívica. Mi patria, mi ciudad, se encuentran sobre todo en las intersecciones. Y creo que no soy la única…

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Mi abuela y mis amigos… http://superdemokraticos.com/es/themen/geschichte/meine-oma-und-meine-freunde/ Tue, 31 Aug 2010 07:00:28 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1298 Los amigos son una joya, al decir de mi abuela tan preciada, que solo se tienen unos pocos. ¿Por qué? Mi abuela no me contó, ella siempre invitándome a probar. Con ellos y ellas he reído, llorado y aprendido infinidad de cosas. Los trances que creamos juntos son como un asalto a la razón. La desvalijamos de sus pretensiones absolutistas y la dejamos desnuda, viendo en ella lo que tanto esconde, su pasado, presente y opaco futuro. En estas tertulias siempre es menester decir de antemano cuanto se va a beber, diez botellas de vino, veinte o hasta que no podamos más. De este modo fingimos tenerlo todo bajo control. Estos miríficos momentos de intercambio intelectual y emocional suelen también estar acompañados por comelatas y fiestas que pueden acabar en grandes proyectos, en clases magistrales o simplemente en desmesuradas borracheras. En una de esas sobremesas llenas de música, Safo contó de la mano inquieta de Olympe de Gouges. Los redactores de la monumental Déclaration des droits de l’Homme et du Citoyen habían olvidado a sus madres, hermanas, esposas y compañeras de lucha, por lo cual Olympe se dio a la tarea de redactar una Déclaration des droits de la Femme et de la Citoyenne. Debido a ello quizás los ciudadanos ilustres de la época, que solo eran unos pocos, le mandaron a cortar la cabeza.

El recapitular de Safo encendió la noche. Freud  ya se había tomado unos tragos, quiso objetar algo, pero madame Beauvoir, la cual se encontraba a su lado, no lo dejo abrir la boca. Herder, con espíritu conciliador balbuceo: -¡Zeitgeist, no es más que esto! Bukowski desinhibido agregó: -Para que tanta discusión, si a fin de cuentas ciudadanos o ciudadanas no pueden cambiar nada. Marx entraba con una botella de vino en la mano y grito: -¡Lucha de clases! Lo que debemos hace… Tina Modotti le plantó un beso, mientras Hannah Arendt tajante mirando a ambos con actitud desdeñosa, dijo: – Carlitos, cuidado con afirmaciones que acaban en totalitarismos. Pero el decididamente no parecía querer escuchar, demasiada pasión. La situación parecía explotar. En medio de todo aquello la voz inquebrantable de Chavela Vargas nos canto El último trago. Yo me di cuenta de lo poco que me importaba la ciudadanía y lo mucho que me valoraba al ser humano. Martí, siempre a mi lado, intuyendo mis pesares, me comentó: – Lo más importante somos nosotros: hombres y mujeres; mas ese nosotros es la capacidad que tenemos de relacionarnos, por lo tanto la expresión política de este relacionarse, el ser ciudadano, no debe perderse de vista. Octavio Paz, que había acabado de aplaudir a Chavela, le dijo a Martí: – No olvides, somos los hijos de la chingada. Él ­– dijo señalándome – no es ciudadano de ninguna parte. En Cuba porque aunque con aparentes derechos no podía hacer nada. En Berlín porque no tiene derechos y si los tuviera, bien poco podría hacer. Bakunin, estaba en el suelo a mi derecha conversando con Tagore, pareció haberlo oído y agregó: –El estado de ciudadanía es una falacia, pues el Estado que lo valida, distingue entre ciudadanos y no ciudadanos, olvidando así la raíz de todo: el ser humano. Lezama Lima puso a Gardel cantando Volver. Foucault y Gramsci que estaban bailando sin música en una esquina a mi izquierda se lo agradecieron y siguieron en lo suyo. Indescriptiblemente Kant no dijo nada en toda la noche, se vía a triste; alguien comento que Juana Bacallao estaba embarazada de él; pero quizás eran solo rumores.

¡Qué nochecita! Lewis W. Hine hizo una foto de la ella. En ese momento mi abuela se encontraba en algún lugar de la sala; ella, iconoclasta, veterana de luchas, con su sonrisa alumbra corazones y un mojito en la mano, es el faro por el que me guío. Nos miramos, sonreímos. Con esa sonrisa ando de mitin en mitin, pues como dice mi abuela: lo mejor está por venir o por hacer, le diría Ana Laura con un guiño…

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La transición cubana http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/kubanische-transition/ http://superdemokraticos.com/es/themen/burger/kubanische-transition/#comments Wed, 25 Aug 2010 07:04:26 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=1099
Raúl Castro

Image via Wikipedia

Cuba se encuentra en transición. Transformaciones radicales en el modus operandis de la política de la Revolución Cubana. Raúl Castro, Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, expuso el 1 de agosto de 2010, en discurso de clausura a las sesiones legislativas de la Asamblea Nacional del Poder Popular, algunos de sus planes de cambio. Para marcar el tono de su visión de una Cuba distinta, al finalizar el discurso, el habitual Patria o muerte: Venceremos fue sustituido por su escueto agradecimiento a la escucha.”

Este fue el primer párrafo del borrador desechado para mi conferencia frente a un público fundamentalmente norteamericano, en el Avant Writing Simposio de la Ohio State University, de agosto de 2010. ¿Cómo explicar Cuba en 30 minutos? Mientras escribía procuraba echar a un lado la respuesta evidente, la primera que llega: imposible.

Mi conferencia es sobre literatura. ¿Pero es qué puede hablarse de Cuba en cualquier plano sin hablar de política? Volví a mi borrador una vez más. Tenía que ser posible, lo intentaría de nuevo. He aquí el nuevo borrador:

“Desde los años setenta puede seguirse claramente el litigio entre la cultura oficial cubana -aquella que llega a los medios y puede ocupar el espacio público- y movimientos culturales que se niegan a ser oficializados o que pretendiendo serlo, son rechazados por la política cultural revolucionaria. A propósito pueden mencionarse algunas iniciativas alternativas como la Cátedra de Arte conducta, de Tania Brugueras, el proyecto Contexto de Desiderio Navarro, la galería independiente Aglutinador Laboratorio de Sandra Ceballos y su contraparte más reciente Xoho, del joven Rubén Cruces, así como el colectivo OMNI Zona Franca, que en tránsito a establecerse como un espacio cultural público, fue intervenido por las autoridades, son algunos de los casos que abordaré.”

Detengo los dedos sobre el teclado. Una duda me asalta: ¿la frase “intervenido por las autoridades” comunica que se trata de un operativo policial, al estilo circuito cerrado con cordón oficial y uniformes y armas largas en los techos? No lo creo… Habría que entrar en detalles, o tal vez, enseñar las imágenes. Y después de todo, ¿de qué serviría? Las fotos, aunque impresionantes, no dicen nada de las causas. Hay una larga, muy larga historia que contar a un extranjero para que “el caso Cuba” adquiera sentido, o para ser más precisos, llegue al menos a visualizarse de manera superficial. Eso pasa, pero pasa en muy pocas ocasiones. La mayoría de los extranjeros cuando se les pregunta, puede una darse cuenta que no entienden ni j.

Me resigno. Bebo un sorbo de té. Un sorbo de té siempre puede hacer el milagro de cambiar el mundo, al menos en el estómago, que después de todo, son una de las zonas capitales de cualquier aprendizaje cultural. Sigo tecleando, y me dispongo ya para dejar salir las ansiadas conclusiones:

“Las tensiones han proliferado hoy en día en la isla. Encontramos en el paisaje cubano desde estudios caseros de grabación, hasta productoras independientes, las cuales ofrecen de manera ilegal sus servicios a artistas jóvenes o emergentes.”

Eso salió bien, al menos constituye una esperanza. ¿Debo decir que soy una de esas personas jóvenes que trabajan y articulan su vida en Cuba desde la esperanza? No, dejémoslo… Sería peor tener que explicar en qué consiste esa esperanza. Vayamos a la conclusión.

Ya está, mi último sorbo. El té se puso frío. Debo hacer más. Releo antes de despegar mi espalda de la silla. Vaya discursito. Transición, conflicto política vs. gesto cultural alternativo, esperanza… Vaya porquería. Borro todo y cierro la máquina. Dormiré un rato. Son las 2 de la mañana . aunque la fecha de exponer se acerque, postergo un día más la redacción de mi conferencia.

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Oda al cuerpo http://superdemokraticos.com/es/themen/globalisierung/ode-an-den-korper/ Mon, 16 Aug 2010 07:47:35 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=775 Era el momento de liberar la libido. Escaparse de sí mismo. Sentirse apretado, empujado y manoseado por un instante. Todo esto con la esperanza de atrapar un ápice de la vida que se diluye en una cotidianidad asfixiante. Para ello se adentraron ambos en el Bar. Allí al parecer no hacen falta poemas. En lugar de poesía hay alcohol. Un cubalibre, un vodka con refresco de limón, otro chupito y poco a poco se van opacando los sentidos. La música hace su parte. Con un repetitivo ritmo retumbante, se crea la monotonía necesaria para dificultar el pensar. Reflexionar es lo que no se quiere. El pensamiento ha demostrado su incapacidad para resolver la soledad, por lo tanto no hay nada mejor que apagarlo. Desgraciadamente no se logra totalmente y se sigue andando con el piloto automático. Sentir, dejar al cuerpo revelarse, se muestra a través de una sexualidad objetualizante. Se van midiendo. Se acercan, se alejan. Se toman otro trago, no importa de qué. El momento va adquiriendo personalidad propia. Los jugadores hacen su papel. El juego ya empezó y todo forma parte de él.

La insinuación del deseo, movimientos que hechizan, que atraen, tragos que se derraman, que muestran, manos que acarician, que aprietan, ojos que miran, que muerden: un recrearse infinito. Los dos están allí protagonizado una escena de caza en la que ambos serán cazadores y presas. Se estrujan, se vierten uno en el otro, aparece una sonrisa y los miembros se dilatan. El cuerpo se relaja, se entrega. – ¿A tu casa o a la mía?

La claridad junto al dolor de cabeza anuncia que es otro día. Se ven las caras llenas de ellos por primera vez y se van con sus cuerpos a por un café. Una nueva jornada comienza y se sumergen de nuevo en el consuetudinario hacer. El superyó comienza su trabajo. Las culpas, los miedos, el bien y el mal reaparecen: se acabo la fiesta. Se miran desconfiados. Se repiten las mismas preguntas que se hicieron la noche anterior, solo que la complicidad del alcohol, la oscuridad y la música ya no están…

Maquina de Amar

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