Jörg Sundermeier – Los Superdemokraticos http://superdemokraticos.com Mon, 03 Sep 2018 09:57:01 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.8 Aprendiendo a vender http://superdemokraticos.com/es/laender/deutschland/verkaufen-lernen/ Sun, 25 Dec 2011 07:32:06 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=6256 Como tantos otros editoras y editores, al principio yo quería lograr la fama poetizando. También en mi cajón yace escondida una novela. Por eso mi impresión fue aún mayor, cuando me tocó reconocer que soy un buen editor, pero un no muy buen poeta.
Además entré en el campo editorial sólo por casualidad, por el amor a la literatura. Originalmente Werner Labisch, con quien después fundé la editorial Verbrecher, y yo, únicamente queríamos obtener, copiar y luego agregar a nuestra biblioteca, manuscritos de algunos autores y autoras. Eran manuscritos de los que gracias a diversas fuentes, sabíamos que no serían editados dentro de poco tiempo. Fue pura actitud de aficionados lo que nos llevó a convertirnos en editores, porque ya después no nos pudimos escapar de esa cosa.

Con esa actitud de aficionados nos pusimos manos a la obra cuando quisimos darle un toque más profesional a nuestra labor de edición. Opusimos resistencia ante (algunos) consejos dados de buena fe. Si no nos gustaba un libro, no lo imprimíamos, aun si se hubiera podido vender bien. Había que marcar límites claros. Ponerse a disposición de la industria literaria, no, eso no va con nosotros. Las consecuencias de dicha actitud las siento aún cada vez que tengo que pagar los recibos.

La editorial Verbrecher, la cual desde hace un año es solo de mi propiedad, ha ganado cierta fama a causa de esa actitud. Y estoy (muy) orgulloso de la gran mayoría de las ya más de cien obras que han sido publicadas en esta editorial. No obstante, las ventas, en su mayoría, no han sido buenas. Ninguno de nuestros autores y autoras puede vivir sólo de la publicación de sus libros en nuestra editorial, y las lecturas correspondientes tampoco cambian nada de la situación.

Había entonces que modificar algo en nuestra editorial. Había que corregir la actitud, porque no quería que el negocio entero se viniera abajo. Primero que todo era necesario entender qué hace una editorial. Una editorial, como después comprendí, es un constante transformador de la forma. Esta transforma la literatura, es decir, obras de arte en artículos. En mercancías. La editorial vuelve el texto comercializable. Estamos, y aun en la era de la Internet, muy lejos de que las escritoras y los escritores lleven ellos mismos sus libros a este estado de mercancía, y al mismo tiempo puedan vivir de lo que hacen. Esta es la situación, por lo menos en los estados occidentales. Y no solo es a causa del capitalismo.

Sino que hay una segunda causa: un texto a la venta necesita un aura que le proporcione el carácter de fetiche necesario para poder funcionar como una mercancía. Crear dicha aura es parte del trabajo editorial. No voy a negar que los escritores mismos puedan llevar a cabo esta tarea, mas está muy es de dudosa reputación, cuando los escritores elogian sus propias obras. Pero una editorial puede, no, debe hacerlo. Ella debe vender la mercancía, debe hacer ruido, acosar a las editoriales de los periódicos para que den una entrevista, tiene que dar un espectáculo. Esa es la tarea de una editorial en el capitalismo, no importa si esta es de izquierda, apolítica, de derecha. No importa si vende mierda u oro.

Yo me percaté de que sé vender muy bien. Me percaté de que lo hago mejor de lo que escribo. Werner Labisch, por el contrario decidió ser escritor de profesión. Lo envidio por su trabajo.

Pero bueno, si no sé escribir tan bien (claro que tampoco creo que escriba tan mal), por lo menos sí sé leer. Y todavía no puedo editar lo que a lo mejor podría convertirse en best seller, pero que a mí no me guste. Claro está que puedo acometer de una manera totalmente distinta algo que me gusta. Como editor, como productor de mercancías, como alguien que monta un espectáculo alrededor de los libros, como componente de la industria literaria.

Y con esto tengo una esperanza. Espero que el arte que yo he transformado en mercancía, vuelva a transformarse en arte en las manos de aquellos que compran los libros en tiendas, en Internet, a través de sus lectores de ebooks o como sea, de los que los alquilan en bibliotecas o los reciben de regalo. Que los textos pierdan su apariencia comercial, que la santa mercancía del libro, como la llamo Brecht pues cuando alguien lee en ella, se convierte de nuevo en medio para el arte.

Si esto llegase a funcionar (y hay algunos indicios de ello), entonces ahora sería posible poner al alcance de aún más personas, los mismos libros con los que antes se intentaba triunfar en contra el mundo capitalista de las mercancías (y a fin de cuentas ya en ese intento se están produciendo mercancías, al capitalismo le importa un bledo las cosas que tú pienses en tu nicho, y a su vez los que escriben los libros, podrían vivir mejor de esta labor. Aullando con los lobos en su contra. Así puede funcionar. En eso estoy trabajando. Y no puedo decir que no es divertido.

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Mundo grande http://superdemokraticos.com/es/themen/buchmesse/grose-welt/ Thu, 07 Oct 2010 09:07:23 +0000 http://superdemokraticos.com/?p=2596

Jörg Sundermeier es uno de los editores del Verbrecher Verlag y organiza el día de hoy a las 3 pm en el pabellón 4.1., D 129 una charla con editoriales independientes de Alemania y Argentina sobre las posibilidades de hacer Hotlist de los dos países.

Para un pueblerino como yo, la Feria del Libro de Francfort es algo de gran importancia. Nací en Gütersloh. En Alemania occidental, en una región nada espectacular. Casi nadie conoce Gütersloh. Pero en la industria del libro, sin embargo, los y las colegas hacen un gesto de aprobación con la cabeza cuando escuchan el nombre de la ciudad, pues en Gütersloh está situada la central del poderoso consorcio Bertelsmann. Mas no es así que de dicho consorcio se proyecte algo sofisticado hacia afuera. Por lo menos no hacia Gütersloh. Esta ciudad queda en la mitad de la nada, es fácilmente abarcable. Hace algunos años vivo en Berlín, pero aun Berlín es abarcable. Berlín se formó de muchas pequeñas ciudades y pueblos, y su estructura básica aún se ha mantenido. Hay gente que no sale nunca de sus barrios, Spandau o Friedrichshain. El Berlín de hoy es todo, menos una gran ciudad vibrante. Berlín es una metrópoli, pero en realidad todavía no es urbana.

La Feria del Libro de Francfort es, en cambio, totalmente inaprensible. Sobre todo para un pueblerino de ciudad como lo soy yo. La Feria del Libro de Francfort es internacional, muy internacional, y eso se siente hasta en los rincones en donde se encuentran afiladas las editoriales alemanas. Qué tan internacional es esta feria, lo he empezado a notar de nuevo en los últimos días. Pues cuando el año pasado nosotros, un grupo de editoriales pequeñas de Alemania, Austria y Suiza, publicamos la “Hotlist de las editoriales independientes” para oponer algo a todas las listas en las que casi exclusivamente se encuentran productos de las grandes editoriales, ahí todavía no podíamos presentir que encontraríamos imitadores en otros países. En nuestra “Hotlist” presentamos los Best of de nuestras producciones literarias – obstinadas, no comprometidas con ningún género, confusas, fascinantes. Por consiguiente, las reacciones fueron declinatorias o aprobatorias, pero nunca indiferentes. Esto nos dio por otra parte el valor para convocar de nuevo este año una “Hotlist”. A pesar de todo nunca habríamos contado con que tuviésemos imitadores, y mucho menos habríamos sospechado que precisamente los pequeños editores y editoras de Argentina, el país invitado – quienes se integraron en el grupo Alianza de Editores Independientes de la Argentina (EDINAR) -, tomaran la idea de la “Hotlist” y la hicieran fructífera para sí. Pero el editor Guido Indij vio nuestra “Hotlist” el año pasado en la feria del libro y se llevó la idea a Latinoamérica. Así entonces, Alemania tiene este año una “Hotlist independiente”, y Argentina también – la lista de Argentina también es una lista salvaje en la que la ficción está junto a los ensayos, los clásicos junto a los aún muy jóvenes newcomers. De esa manera uno quiere con todo gusto servir de modelo. Bonito es esto. Internacional es esto. Yo tuve que aprender: el mundo de la literatura es transfronterizo, que es muy, pero muy grande. Más grande que Gütersloh. Más grande que Berlín. Más grande que Alemania. Y más grande que los países de habla alemana juntos. Para mí, viejo pueblerino, significa esto, no hay otro modo de decirlo: El mundo.
La lista argentina: http://www.edinar.com.ar/hotlist.htm
La lista alemana: http://www.hotlist2010.de/page

Traducción:
Adriana Redondo

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